El golpe en la mesa de Sheinbaum con la marcha de Gertz

La presidenta Claudia Sheinbaum dejó pasar 48 minutos de la conferencia del viernes antes de entrar al espinoso tema de la Fiscalía General de la República y, en cuanto llegó a él, enfrió a los reporteros presentes en el Salón Tesorería con una explicación escueta, aparentemente simple, pero que confirmaba su autoría en la decisión: “Le ofrecí una embajada, y aceptó”. Seis palabras que contrastan con los litros de tinta que se han escrito especulando sobre las verdaderas causas de la remoción.

Frente a las múltiples teorías que circularon desde la noche del miércoles, alimentadas por las largas horas de tensión que se vivieron el jueves durante la espera de la carta de renuncia, la presidenta respondió con simpleza y tranquilidad, sin ocultar su satisfacción por la nueva etapa que se abre a partir de la salida anticipada de Alejandro Gertz Manero, el octogenario exfiscal que pronto aterrizará en alguna embajada.

A su manera, la presidenta celebró la renuncia de Gertz y la llegada de Ernestina Godoy, la exfiscal de la Ciudad de México con la que convivió como jefa de Gobierno y quien fungía como su consejera jurídica en la Presidencia. “Yo espero que ahora, a partir de que se nombre al nuevo fiscal o la nueva fiscal, haya todavía más coordinación”, anticipó la presidenta, que contará con una ficha más en el tablero político.

A la mayoría calificada en el Congreso, un nuevo Poder Judicial federal con ministros y magistrados afines a la cuarta transformación, 24 gubernaturas y mayorías en una veintena de Congresos locales, se suma -como una nueva herramienta- la Fiscalía General de la República, cuya autonomía ha quedado en entredicho luego de la operación política que derivó en la salida de Gertz Manero.

La remoción es un manotazo sobre la mesa que amplía el poder de Sheinbaum, al deshacerse de uno de los funcionarios que heredó de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, en una operación coordinada con el líder de los senadores de Morena, Adán Augusto López. Este se había distanciado de la mandataria en los últimos meses, precisamente por las investigaciones de la FGR en torno al presunto líder del grupo criminal La Barredora, Hernán Bermúdez Requena, un hombre cercano al político tabasqueño.

Paradójicamente, fue la senadora priista Claudia Anaya quien describió con mayor claridad las implicaciones del episodio Gertz dentro del oficialismo: “no llegó una renuncia, llegó una despedida de Gertz, presumiéndonos que se va de embajador y que en Morena todos son desechables y que en Morena todo es negociable”.

Este manotazo ocurre, además, luego de semanas de inestabilidad en las que la presidenta había perdido el control de la agenda pública, tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido el 1 de noviembre, y la marcha del 15-N orquestada por supuestos grupos de la Generación Z y operadores de la oposición.

En opinión de las bancadas de oposición en el Senado, la maniobra cierra la etapa de autonomía que se pretendió abrir con la reforma que transformó a la antigua Procuraduría General de la República en una Fiscalía independiente. “La renuncia es la apertura de un nuevo capítulo de control político, con un fiscal cómodo, de cuota y obediente”, comentó el senador Raymundo Bolaños, del PAN.

La llegada de Ernestina y la parálisis de la oposición

En un breve desliz, la presidenta dejó ver que, además de propiciar su renuncia, a Gertz se le pidió que antes de irse nombrara a Ernestina Godoy como fiscal especial de Control Competencial, lo que la habilitó para quedarse como fiscal interina, de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica de la FGR. “Aceptó el fiscal, aceptó… bueno, más bien él nombra a Ernestina Godoy en una de las áreas”, titubeó Sheinbaum.

Y, ante la pegunta de si le gustaría que su exconsejera jurídica fuera nombrada titular de la Fiscalía, la presidenta dijo que eso corresponderá al Senado, pero se extendió en los elogios a su colaboradora: “es una mujer extraordinaria, de principios, honesta, de muchas convicciones, y demostró sus resultados cuando fue fiscal de la Ciudad de México”.

La propia Godoy emitió un breve comunicado en sus redes sociales, en el que agradeció a Sheinbaum la confianza por haberla nombrado consejera jurídica de la Presidencia y confirmó su llegada a la fiscalía especial de Control Competencial, que en automático la convirtió en encargada de despacho. “Asumo este nuevo encargo con la misma convicción que ha guiado toda mi vida profesional: servir al pueblo de México con ética, firmeza y profundo sentido de justicia”.

En la dirigencia de Morena, Luisa María Alcalde guardó silencio sobre la salida de Gertz, y se concentró en la nueva fiscal interina, a quien calificó como “una mujer honesta y de principios, luchadora incansable de las causas más justas del pueblo de México”.

La salida de Gertz y la llegada de Godoy dejó muda a la oposición, que quedó descolocada ante la maniobra ejecutada por Sheinbaum y Adán Augusto. Panistas y priistas han omitido hacer un balance sobre la gestión de siete años de Gertz Manero al frente de la FGR y tampoco han hecho una crítica seria por la manera en la que se ejecutó el relevo en una Fiscalía constitucionalmente autónoma. Además, llegaron incompletos a la sesión del jueves en la que se votó la renuncia, dando por sentado que Morena y sus aliados sumarían los votos suficientes para aprobar el trámite de renuncia y la convocatoria para designar a la próxima fiscal.

De los 21 senadores del PAN, ocho estaban presentes y 13 se ausentaron, entre ellos su exdirigente nacional Marko Cortés, los exgobernadores Francisco Ramírez Acuña y Miguel Márquez, y la excoordinadora Guadalupe Munguía. Además, el posicionamiento del partido lo hizo Raymundo Bolaños, senador suplente del exgobernador yucateco Mauricio Vila, y no el coordinador Ricardo Anaya, quien ha evitado referirse al fiscal que, en su momento, tuvo en sus manos las investigaciones del caso Lozoya, que lo involucra a él y a otros panistas en un caso de presunto soborno.

Tampoco se pronunció el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, a quien se ha señalado como líder del clan político conocido como “el cártel inmobiliario”, al que Ernestina Godoy investigó durante su gestión como procuradora de la CDMX.

En el caso del PRI, ocho de los 13 senadores que conforman la bancada estuvieron presentes en la sesión vespertina del jueves; entre los cinco ausentes figuran el exgobernador de Coahuila Miguel Riquelme; la secretaria general del partido, Carolina Viggiano, y el líder nacional priista, Alejandro Moreno, quien también fue investigado en su momento por la fiscalía de Gertz Manero, sin resultado alguno. Paradójicamente, Moreno es uno de los pocos políticos que reconoció públicamente el trabajo del fiscal. “Alito” usó sus redes sociales para felicitarlo por haber trabajo con legalidad y sin tintes políticos, y para lamentar “el movimiento golpista” que Morena emprendió en su contra.

Cortesía de El País



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