Bárcena cabildea para conseguir la embajada en Washington y desde allí operar su candidatura al secretariado de la ONU

 Se terminaron rápido las ambiciones de continuidad transexenal de la canciller Alicia Bárcena. La enorme centralidad que ha adquirido Juan Ramón De la Fuente y su casi seguro destino en Relaciones Exteriores dejan a Bárcena con la mira en la embajada mexicana en Washington, desde donde buscará su objetivo central: reemplazar al portugués Antonio Guterrez en la secretaría general de Naciones Unidas.

El problema de este cálculo es que en el gobierno mexicano le ven pocas chances a Bárcena de que pueda, en algún momento, sumar los votos para ese cargo al cual en algún momento ambicionaron políticas latinoamericanas de mayor jerarquía como la expresidenta chilena Michelle Bachelet o la exmandataria argentina Cristina Kirchner.

En 2022 Bárcena compitió para llegar a la conducción del BID pero el veto de los republicanos dejo su campaña lastimada casi desde el inicio. Los nexos de Bárcena con el Grupo de Puebla y el progresismo latinoamericano no ayudan a buscar votos en el mundo actual.

A esto se agrega que es la canciller de un país en conflicto con Ecuador, Bolivia, Perú y Argentina en paralelo a que el trato con Brasil es distante.

La semana pasada Bárcena fue a Washington a buscar inversiones para el Corredor Interoceánico pero, tal como reveló LPO, debió ir acompañada del almirante Rafael Ojeda, algo que denota cierta falta de predicamento en la capital del país vecino.

La competencia por esa embajada es muy intensa. Se habla del actual coordinador para América del Norte Roberto Velasco así como también del excoordinador de asesores, Lázaro Cárdenas Batel.

Cortesía de La Política Online



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