Morado, naranja y verde: colores que reclaman vida


Hay colores que envuelven historias y banderas que representan realidades. Así el morado, verde y naranja de pañuelos, ropa, consignas y banderas que se llevan en cada marcha feminista. Tres colores que representan miles de reclamos por aquellas mujeres que han perdido la vida, por las que no son escuchadas o son invisibilizadas, por las que luchan para que se garanticen los derechos de todas. 

Son colores que pintan cada 8 de marzo “Día de la Mujer” y cada 25 de noviembre “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, como recordatorio de la gran deuda que se tiene con niñas, jóvenes y adultas.

El morado se ha convertido en el color del feminismo; se ha utilizado y acompañado históricamente distintas luchas de justicia para las mujeres, desde las sufragistas que lograron garantizar el derecho al voto femenino hasta hoy, que la violencia contra este segmento de la población persiste de forma masiva y cotidiana; sin que la respuesta institucional logre ser eficiente.

¿Dónde o cómo surgió su uso? Hay varias teorías o versiones. La más simplista es que resulta de la mezcla de los colores rosa y azul, colores asociados con mujer y hombre, y que estaría representando igualdad de género. Otras explicaciones están relacionadas con hechos históricos, como el incendio de la fábrica textil en Nueva York, en 1911, tras la huelga de trabajadoras que exigían mejores condiciones laborales. 

El humo del siniestro, se dice, era morado, del color de las telas que trabajaban en ese momento; cuando el fuego comenzó las obreras habrían quedado atrapadas porque los encargados mantenían las puertas cerradas. Y el morado se convirtió desde entonces en símbolo de la injusticia que enfrentan las mujeres, pero también del poder de una lucha que se mantiene.

El verde está asociado, en México y varios países de América Latina, con la lucha por los derechos sexuales y reproductivos; simboliza una postura a favor del acceso a la interrupción legal del embarazo. La llamada “marea verde” habría surgido en Argentina por el derecho a decidir y hoy aglutina a quienes exigen que los abortos sean seguros, legales y gratuitos.

El naranja llegó a las marchas y manifestaciones feministas desde la ONU, a través de una campaña internacional para que el día 25 de cada mes sea el “Día naranja”, utilizando ese color como insignia para generar conciencia, prevenir y frenar la
violencia contra la mujer.

Los tres colores están presentes en las manifestaciones para visibilizar demandas recurrentes: inversión en refugios y centros de atención integral para las mujeres y sus familias; protocolos serios y efectivos de investigación que no revictimicen a quienes padecen violencia; medidas para enfrentar la violencia digital; capacitación real en perspectiva de género para servidores públicos de todos los niveles, que garanticen una respuesta institucional eficiente.

El morado, el verde y el naranja son un grito que habla de esperanza y de dolor, de heridas y justicia. Cada color está asociado a una lucha colectiva, a una reivindicación, a una etapa histórica. La violencia contra mujeres y niñas no es un asunto privado.

Cortesía de El Informador



Dejanos un comentario: