La animación, desde sus orígenes, siempre posibilitó que cualquier cosa que podría resultar imposible de crear en términos cinematográficos (y luego, de creer desde una platea) se ganara la confianza del espectador. Personajes humanos que vuelan o desaparecen en un instante, animales que hablan como si fueran humanos. Bueno, Flow revierte todo esto en un ejercicio fílmico cautivante.
Porque en Flow, que aspira a ganar dos Oscar este domingo 2 de marzo, a la mejor película de animación, pero también la estatuilla a la mejor película internacional (sí, esta producción de Letonia compite con Emilia Pérez y con Aún estoy aquí, por ejemplo) los personajes son animales que no hablan como humanos. No puede decirse que no hay diálogos, porque el Gato protagonista maúlla y se hace entender cuando está con otros animales, que por supuesto tampoco hablan un idioma humano.
Maullidos, ronroneos, pero ni una palabra
Hay una banda sonora que, además de música, está llena de chillidos, los maullidos ya nombrados, ronroneos y gruñidos que nos hacen olvidar de que Gato (llamémoslo así) no es real. ¿Si hablara en perfecto castellano lo sería?
Gato caminaba por el bosque muy contento, hasta que observa cómo una manada de ciervos corre y casi lo atropella. Combinación de la estampida en El Rey León y Lo imposible, lo que se viene es un tsunami que arrasará con todo, y dejará bajo el agua incluidas las figuras gigantescas de gatos -como una casa, único indicio de que un humano estuvo por allí- y a Gato solo, perdido y en busca de dónde refugiarse.
En “Flow” es necesario aliarse para sobrevivir
No es el único. Hay muchos animales que están lógicamente en su misma situación, como unos perros (un labrador, juguetón, es casi coprotagonista), un castor, un lémur y un ave con los que Gato, que era un ser independiente, deberá buscar aliados en el reino animal para intentar sobrevivir.
Como se habrán dado cuenta, Flow no es una mera y simple comedia animada, aunque tenga muchos momentos de humor, sino que trata sobre la solidaridad, la amistad y la necesidad de actuar en grupo para alcanzar un bien común. Si Gato pesca, compartirá con los suyos lo que saque del agua.
No es preciso ser amante de los animales, domésticos o no, para sentirse consustanciados con la trama y la suerte de los protagonistas que andan en cuatro patas, nadan o vuelan.

Ni hace falta que hablen en nuestro idioma para comprenderlos. Gato puede arquear su lomo, levantar una patita y entenderemos si está nervioso o qué le está sucediendo.
Piense el lector en cuántas películas se ha sentido tan comunicado con un personaje en el cine que no se manifiesta con palabras, sino con expresiones.
Aunque en distintos planos, Flow tiene su punto de contacto con Una aventura extraordinaria, la película de Ang Lee que transcurre mayormente en un bote.

Segundo largometraje de Gints Zilbalodis, en él el peligro es convincente, la animación está en un camino entre la hiperrealista de Mufasa y la más tradicional de Disney, y en el que hay mucho sentimiento y nada de sentimentalismo. Al fin, una muy buena opción para ir al cine con los chicos. Y si no tiene ninguno a quien acompañar, no se encontrará solo en el cine.
Animación. Letonia, 2024. Título original: “Straume”. 85′, ATP. De: Gints Zilbalodis. Salas: Hoyts Abasto, Dot y Unicenter, Cinemark Palermo, Cinépolis Recoleta, Avellaneda y Pilar, Showcase Belgrano.
Cortesía de Clarín
Dejanos un comentario: