Seis catedrales góticas españolas donde la luz se convierte en un espectáculo asombroso

Las catedrales de estilo gótico, embarradas en la oscuridad de la Edad Media, querían sin embargo ascender al reino de los cielos: representar la Jerusalén Celeste. Para ello se sirvieron de la luz como una herramienta más para tallar la piedra. Aquí tienes 6 ejemplos españoles.

La luz del fin de la catedral de León

Las lonas han ocultado durante meses esta maravilla de la Pulchra Leonina (bella leonesa), como también se conoce a la catedral de León, una de las grandes obras del estilo gótico y de influencia francesa. La limpieza y la recomposición del rosetón se han aprovechado para investigar la autenticidad de las 97 piezas que lo componen. Y es que se duda de que alguna de estas no fuera cambiada en la restauración acometida en el siglo XIX.

El rosetón, que se remonta al siglo XII, se ubica en la fachada de poniente, que recoge las últimas luces de la tarde (“chorreón de luz”, como declara el Cabildo) y por eso representa el Juicio Final (aparece la Virgen con el Niño rodeada de 12 ángeles tocando las trompetas).

Rosetón de la Catedral de León
Rosetón de la Catedral de León. Foto: Shutterstock.

Paredes de encaje en la catedral de Toledo

Dedicada a María, la catedral se empezó a construir en 1226 –reinaba Fernando III el Santo– sobre el lugar en el que hubo un templo visigodo y luego la mezquita mayor de la ciudad. Se cree que el primer arquitecto fue el Maestro Martín y que Petrus Petri, el primer constructor reconocido durante siglos, le siguió a su muerte. Rodrigo Alfonso continuó en el siglo XIV, cuando se levantó el claustro.

Las vidrieras más antiguas y las más bellas son las del rosetón del crucero (sobre la puerta del Reloj) y algunas de la girola (de colorido más tenue). Después están las de la capilla mayor, realizadas por el maestro Jacobo Dolfin y su criado Luis, y las del brazo norte del crucero por el lado este (enormes figuras de santos y apóstoles). Las vidrieras del siglo XVI son de estilo renacentista, obra de maestros tan reconocidos como Vasco de Troya o Juan de Cuesta.

Interior de la catedral de Toledo
Arcos formeros y vitrales de la Catedral Primada de Toledo. Foto: iStock.

En el XVIII, para sustituir los estropeados, se siguieron haciendo vitrales. Luego, la Guerra Civil les hizo sufrir mucho, pero se reconstruyeron.

El 8 perfecto de la catedral de Palma de Mallorca

Dos rosetones, uno real y otro efecto mismo de la luz, que cruza como un rayo la nave, se unen formando un ocho perfecto. Ocurre en la pared interior de la fachada principal, debajo del rosetón menor, y solo en dos días concretos: el 2 de febrero –festividad de la Virgen de la Candelaria– y el 11 de noviembre, día de San Martín, a partir de las 8:20 de la mañana.

El baño de luz que se produce no se buscó en la construcción de La Seo, cuya edificación ordenó Jaime I y no finalizó hasta 1601. Se debe a que la catedral está 120 grados al sureste, hacia la salida del sol en el solsticio de invierno, lo que permite que los rayos atraviesen el rosetón mayor y coincidan exactamente con el menor. Todo un ocho.

El 8 de la catedral de Palma de Mallorca
El 8 perfecto que se forma en el interior de la fachada principal de la catedral de Palma de Mallorca. Foto: Shutterstock.

Un vidriero afamado para Miraflores

De las trece vidrieras figurativas que se conservan en la iglesia de la Cartuja de Miraflores (Burgos), diez, las ubicadas en los lados norte y sur de la nave, se atribuyen a Niclaes Rombouts, el maestro Nicolae, uno de los vidrieros más famosos de los Países Bajos de finales del siglo XV y principios del XVI. Se desconoce si su participación, a petición de los Reyes Católicos, consistió en la simple elaboración de los vidimi –bocetos a pequeña escala–, de los cartones –dibujos a tamaño natural– o en la realización directa de las vidrieras y su montaje.

Los encargos a artistas flamencos tenían lugar a través de mercaderes o agentes españoles instalados en los Países Bajos, quienes, además de actuar como intermediarios, se encargaban de transmitir los detalles exactos del encargo, facilitar los pagos y organizar el transporte a España. Estas vidrieras son uno de los primeros casos de importación directa de vidrieras desde el norte de Europa a Castilla.

Vidriera de la Cartuja de Miraflores
Ejemplo de una de las vidrieras figurativas de la Cartuja de Miraflores (Brugos). Foto: ASC.

Ventanales abiertos de la catedral de Ávila

Destruidas en parte por el fuerte terremoto de Lisboa de 1755 (se llegaron a tapiar las de la nave central), a mediados del siglo XX comenzó la restauración de estas vidrieras y “estalló la luz”. La mayoría de ellas son del siglo XV y XVI (solo la vidriera central de la capilla superior pertenece al XIV y presenta formas y colores propios del gótico). En 1497, Juan de Valdivieso y Diego de Santillana realizaron las del crucero norte, las de las vírgenes y la de la capilla central de la girola.

En esta, minuciosa y preciosista, dedicada a Nuestra Señora de Gracia (aparece la Virgen con el Niño), se constata la influencia del arte flamenco de la época. Alberto de Holanda y su hijo Nicolás continuaron el conjunto a partir de 1520. A ellos corresponden los apóstoles del primer nivel de la capilla mayor y los santos del crucero sur.

Ventanales de la catedral de Ávila
Ventanales con coloridas vidrieras de la catedral de Ávila. Foto: Shutterstock.

El conjunto secular de la catedral de Burgos

Según la historiadora del arte Pilar Alonso Abad, experta en este conjunto vitral, su mayor valor es que corresponde a distintas épocas (desde la Edad Media hasta principios del siglo XX). Los ejemplos más escasos son de esta (se conservan algunas vidrieras del siglo XIII, como buena parte del rosetón de la puerta del Sarmental y dos pequeños óculos de la de Santa María). No obstante, la mayoría de las de los siglos XV y XVI también se perdió cuando las tropas francesas volaron el Castillo de Burgos en el siglo XIX y la onda expansiva alcanzó al templo.

Por eso, se reconstruyeron en el XIX y XX. Fueron vidrieros de otros países los que trabajaron en la catedral de Burgos, que terminó siendo un foco neurálgico de este arte: desde allí se extendió a lugares como Astorga, Oviedo, Palencia, Ávila, Salamanca, Segovia, Sevilla o Granada.

Vidrieras de la catedral de Burgos
Vidrieras historiadas de la catedral de Burgos. Foto: Shutterstock.

Cortesía de Muy Interesante



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