Son 11 estados en EE.UU. que imponen cárcel por abortar

Solo han pasado dos meses desde que la conservadora Corte Suprema de Estados Unidos echó por la borda el derecho al aborto y condenó a las mujeres de ese país a ser perseguidas judicialmente si toman la decisión de interrumpir voluntariamente su embarazo; de paso, abrió la puerta para castigar a los médicos que decidan practicarlo. Y, desde ese momento a la fecha ya se contabilizan prohibiciones absolutas en 11 de los 50 Estados.

El país de las libertades pasó a ser prácticamente el de las prohibiciones en un asunto que estuvo revestido de legalidad constitucional desde 1973 hasta que en junio pasado el máximo tribunal de justicia -dominado por republicanos (derecha) tumbó la sentencia del caso Roe contra Wade.

Así las cosas, las mujeres de Alabama, Arkansas, Kentucky, Luisiana, Misuri, Misisipi, Oklahoma, Dakota del Sur, Texas, Idaho y Tennessee se exponen a un carcelazo -junto con el personal de salud que las apoye- si deciden interrumpir sus embarazos.

De hecho, en estos Estados se terminó cualquier tipo de gabela, pues antes había algunas excepciones o, incluso, se permitía el aborto hasta determinada semana de la gestación, pero todo eso llegó a su fin. Allí aprobaron en los dos últimos meses normas que en todo el país se conocen como trigger laws, o leyes gatillo, que lo que hacen es garantizar la entrada a prisión si se decide abortar.

De acuerdo con cifras de la organización Planned Parenthood (que ofrece la mayor red de planificación en ese país) son unas 36 millones de mujeres en edad reproductiva las que se verían afectadas por estas duras restricciones, las cuales se están aplicando en regiones con dominio republicano y/o conservador. Por ejemplo, el gobernador de Texas, Greg Abbott, aseguró que su Estado es quiere “salvar a todos los niños de la devastación del aborto”.

Esta zona, además, contempla penas de hasta cadena perpetua para quienes faciliten el aborto, e incluye multas que llegan a los 100.000 dólares, sumando las pérdidas de licencias médicas, para el personal de salud que ayude a una mujer a ejercer lo que hasta hace poco fue su derecho a interrumpir voluntariamente un embarazo.

“Se les despojó de su derecho fundamental a decidir qué es lo mejor para sus propios cuerpos, vidas y futuros. Las personas embarazadas que buscan abortar se han visto obligadas a huir de sus comunidades en busca de atención”, aseguró Alexis McGill Johnson, de Planned Parenthood, citada en un reciente artículo de El País, de España.

Esto ha llevado a que las mujeres de los Estados en los que ahora se castiga severmente el aborto se desplacen hacia otras regiones en las que aùn se salvaguarda este derecho, lo que puede derivar en el congestionamiento de los servicios sanitarios de las zonas receptoras.

Según la agencia Efe, en ese país solo quedan 16 Estados en los que el aborto aún derecho. La información indica que se trata de California, Colorado, Connecticut, Delaware, Hawái, Illinois, Maine, Maryland, Massachusetts, Nevada, Nueva Jersey, Nueva York, Oregon, Vermont, Rhode Island y Washington. A este grupo se suma el Distrito de Columbia, donde también se han promulgado leyes que refuerzan la protección a ese derecho.

Al tratarse de una situación crítica, la Casa Blanca -en cabeza del presidente demócrata Joe Biden- viene promoviendo consejos semanales de salud reproductiva, lo cual está acompañando de acciones legales que les permiten a las mujeres de su país recuperar ese derecho.

Y aunque este tema tiene mucho de salud pública, también tiene una alta carga política, pues se convirtió en un tema central de la campaña por las elecciones de noviembre en las que los dos partidos tradicionales de Estados Unidos se juegan el poder. Si bien es casi una obviedad, vale la pena recordar que el Demócrata quiere recuperar el derecho al aborto, mientras que el Republicano quiere que su prohibición se extienda de forma absoluta en todo el país.

CORBATAS JLA

Cortesía de El Colombiano



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