5 razones para mirar el futuro con optimismo

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En un año que se caracterizó por los conflictos armados, la polarización política y una economía que parece favorecer solo a los más ricos, no es fácil ver con esperanza la llegada de 2026.

Pero, en medio de lo que pareciera ser un mar de noticias negativas, hay varias razones para ser optimistas.

En BBC Mundo les presentamos cinco de ellas, que nos recuerdan los avances que se han venido dando desde hace décadas en diferentes campos.

1. El número de personas que viven en la pobreza extrema ha caído notablemente

De 1990 a 2025, el número total de personas en el mundo que viven en pobreza extrema disminuyó de 2.300 millones a 831 millones, de acuerdo con el Grupo del Banco Mundial.

“Esas cifras significan que cerca de 1.469 millones de personas han salido de esa situación, sobre todo entre 1990 y 2010, cuando la proporción mundial cayó del 47% al 10%”, le dice a BBC Mundo José Manuel Corrales, profesor de Economía, Empresa y Relaciones Internacionales de la Universidad Europea.

Ese descenso impresionante es el resultado, en buena parte, del crecimiento generalizado que ha experimentado el este y el sur de Asia.

Y más específicamente dos países: China e India, donde —indica el profesor— el crecimiento inclusivo fue impulsado por la apertura económica y la implementación de reformas de mercado.

“También fueron decisivas la formalización laboral, las inversiones en infraestructuras, educación, salud y sistemas de protección social”, asegura.

Un trabajador con un casco, mascarilla y lentes soldando una tubería

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Aunque esas cifras confirman un progreso significativo en la lucha contra la pobreza e invitan al optimismo, no se pueden perder de vista las 831 millones de personas, 1 de cada 10, que viven con menos de US$3 diarios.

¿Hay un elemento esperanzador para conseguir que salgan de allí?

“Sí, hay señales alentadoras”, señala Corrales. “Más de la mitad de la población mundial recibe hoy algún tipo de protección social, y propuestas como los prosperity floors (piso de prosperidad) de la ONU buscan sistemas adaptativos que permitan a millones salir de la pobreza y resistir crisis”.

Para el docente, así como para muchos expertos, la inversión en educación y en los sistemas de salud es fundamental para que siga cayendo el número de personas en pobreza extrema.

Y es crucial enfocarse en las zonas más afectadas: “África subsahariana y países frágiles en los que se concentran más del 75 % de las personas en pobreza extrema”.

Las políticas públicas que impulsen no solo un crecimiento sostenido, sino una economía verde, los derechos humanos y la equidad social son fundamentales, dice. De lo contrario, “la pobreza podría estancarse”.

“El crecimiento económico por sí solo no basta: se necesita protección social sólida y estrategias integrales para erradicar la pobreza extrema”.

Aunque Corrales reconoce la notable caída del porcentaje mundial de personas en pobreza extrema, advierte que “el ritmo se ha desacelerado y, según proyecciones, podría frenarse o incluso revertirse después de 2030”.

2. Avances científicos contra el cáncer

El cáncer es una de las principales causas de muerte en el mundo.

En 2020 se cobró la vida de casi 10 millones de personas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pese a esa realidad abrumadora, muchos cánceres pueden curarse si son detectados a tiempo y se tratan eficazmente. Incluso, en los ya avanzados, se puede retrasar su progresión.

El Hospital Johns Hopkins, en Estados Unidos, y su centro de investigación y formación médica cuenta con más de 125 años de historia.

“Imagina un mundo sin cáncer”. Esa la primera frase que aparece cuando se entra en el sitio web de su centro dedicado al cáncer, The Sidney Kimmel Comprehensive Cancer Center.

En uno de sus artículos sobre la inmunoterapia y la medicina de precisión, esa organización invita a la esperanza: “Afortunadamente, en estos tiempos de avances e innovación médica, el cáncer ya no es una sentencia de muerte segura”.

Una investigadora con guantes azules ve una muestra en un microscópio

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La doctora Dani Skirrow, una de las voceras del área de investigación de la organización Cancer Research de Londres, cuyos inicios se remontan a 1902, coincide con esta idea.

Si bien ofrece estadísticas enfocadas en Reino Unido, donde la tasa de supervivencia al cáncer se duplicó en 50 años, es decir, se prevé que 2 de cada 4 personas con cáncer sobrevivan 10 años o más ese diagnóstico, su experiencia en ese país también invita al optimismo.

“Hay muchas maneras de tratar el cáncer y si se logra detectar en su fase más temprana, los tratamientos son más fáciles de administrar antes de que se extienda. El detectarlo con prontitud les da más probabilidades de éxito”, le indica la experta a BBC Mundo.

Al tiempo que el estilo de vida que se lleve es fundamental —como evitar el tabaco, llevar una alimentación balanceada, mantenerse activo, entre otros factores— actualmente hay intervenciones médicas prometedoras.

Por ejemplo, indica Skirrow, el desarrollo de vacunas que se le podrían suministrar a personas con alto riesgo de sufrir ciertos tipos de cáncer para evitar que los desarrollen.

Se trata de enseñarle al sistema inmunitario a reconocer células que podrían convertirse en cancerígenas en el futuro, pero que aún no lo son.

“El sistema inmunitario las detectará, las perseguirá y las eliminará del cuerpo antes de que tengan la oportunidad de desarrollarse en cáncer”, explica.

De acuerdo con la doctora, los tratamientos de cáncer ahora tienden a ser más precisos y personalizados que antes.

“Años atrás, básicamente los tratamientos trataban de eliminar las células cancerígenas que crecían rápidamente, pero eso podía resultar en varios efectos secundarios”.

“Ahora sabemos mucho más sobre el cáncer. Podemos ver detalles de células específicas, rutas y procesos biológicos que esas células cancerígenas emprenden para crecer, algo que no sucede en células sanas. Con esa información, podemos crear fármacos muy específicos para bloquearlo”.

Ilustración de células dendríticas (blancas) que reconocen células cancerosas de leucemia mieloide aguda (LMA) (violeta)

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De acuerdo con la especialista, ese tipo de terapias de precisión pueden resultar más efectivas, funcionar por más tiempo y provocar menos efectos secundarios.

La detección temprana es clave y para ello se están desarrollando métodos innovativos que tratan de ser menos invasivos.

En Cancer Research, explica la experta, los investigadores buscan hacer piruletas para detectar el cáncer de boca, pruebas de aliento para ayudar a detectar el cáncer de estómago y exámenes de orina para detectar cáncer de pulmón.

Otra razón para sentirse optimista es el avance tecnológico en el área médica.

Y, ahí, es donde muchos expertos encuentran un aliado en la inteligencia artificial y en la variedad de herramientas que ofrece la ciencia computacional, no solo para recopilar y procesar rápidamente cantidades inmensas de información de cada paciente, sino para analizarla en detalle y hacer proyecciones.

Pese a los extraordinarios avances en los países desarrollados, la OMS advierte sobre las grandes inequidades que existen en el mundo frente al cáncer.

En países de menores ingresos, muchas personas no tienen la posibilidad de acceder a los cuidados más básicos para la enfermedad.

En 2024, esa organización citaba una encuesta hecha en 115 países que reflejaba que la mayoría “no financian adecuadamente los servicios prioritarios de atención oncológica”, ni los cuidados paliativos.

“El lugar en el que vive una persona no debería ser determinante”, señala Cary Adams, director de la Union for International Cancer Control (UICC).

“Existen herramientas que permiten a los gobiernos dar prioridad a la atención oncológica y garantizar que todo el mundo tenga acceso a servicios asequibles y de calidad. No se trata solo de una cuestión de recursos, sino de voluntad política”.

3. En la actualidad sobreviven más niños que nunca

Uno de los grandes logros en el ámbito de la salud de las últimas décadas es la impresionante reducción de la mortalidad infantil.

Ya en 2022 se había conseguido un hito histórico, cuando las muertes infantiles descendieron por debajo de los 5 millones, una cifra sin precedentes, indica Unicef.

Solo hay que remontarse a 1990 para ver el extraordinario avance. Ese año, 1 de cada 11 niños murió antes de cumplir los cinco años, frente a 1 de cada 27 en 2023.

Un bebé siendo examinado por una doctora

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En marzo, Unicef señalaba que el número de niños en todo el mundo que mueren antes de cumplir cinco años se situaba en un mínimo histórico.

Y es que desde el 2000, la tasa global de mortalidad en menores de 5 años ha caído un 52%.

En Camboya, Malawi, Mongolia y Ruanda, esa tasa incluso se ha reducido en más de un 75%.

En 2022, en América Latina y el Caribe se calcularon 152.000 muertes de menores de 5 años, lo cual representó una reducción de 60% desde el año 2000.

Detrás de esos números no solo hay una serie de medidas que han probado ser eficaces y asequibles, sino parteras y trabajadores sanitarios que han apoyado a familias en distintos lugares del planeta.

Una de esas medidas —indica Unicef, así como muchos especialistas— son las vacunas.

“Es hasta finales de los años 70, inicios de los 80, cuando en los programas de inmunización se empiezan a incluir las vacunas contra las principales causas de mortalidad en esas edades, como la poliomielitis, la difteria, el tétanos, el sarampión, la rubiola, la meningitis”, le dice a BBC Mundo, desde España, Francisco José Martín Gómez, pediatra cardiólogo e investigador de la Universidad Europea.

Otro factor clave ha sido la mejora, en muchos países, en el seguimiento médico a la madre durante del embarazo y al recién nacido en sus primeros días y años.

Al establecerse más controles, hay una mayor probabilidad de detectar problemas, como, por ejemplo, cardiopatías congénitas complejas, e implementar tratamientos.

“Incluso la detección precoz de errores congénitos del metabolismo que, en la mayoría de los casos suelen tener un tratamiento relativamente sencillo, con una pauta de alimentación y de complementos para el niño, ha mejorado mucho”.

En varios países el acceso a unidades de cuidados intensivos neonatales y a antibióticos, así como también a agua de calidad y a una mejor nutrición, es mucho mayor que en décadas pasadas.

A eso se suma un aumento en el conocimiento científico y el desarrollo tecnológico en el campo de la medicina.

Sin embargo, pese a las cifras esperanzadoras y los avances positivos, la ONU advertía, en marzo, que 4,8 millones de niños murieron antes de cumplir 5 años en algún lugar del planeta en 2023.

De acuerdo con los expertos, varias de esas muertes se debieron principalmente a causas que se pudieron prevenir y tratar, como la neumonía y la diarrea, entre otras.

“No podemos dejar de mirar a nuestros hermanos que están en condiciones de desigualdad, como en algunos países de África o de Asia, en donde el riesgo de morir antes de los 5 años es hasta 14 veces mayor que en los países de renta alta”, indica Gómez.

“La mayoría de las muertes se concentran en unos pocos países con pobreza extrema, conflictos armados, y hay que ser solidarios en ese aspecto y poner nuestro granito de arena. Hay que estar orgullosos de lo que hemos logrado, pero también dar la mano a esos países”, agrega el doctor.

Organizaciones humanitarias y expertos han advertido sobre el impacto devastador que pueden tener los recortes en la ayuda internacional anunciados por algunos de los principales países donantes.

Una de ellas es la Fundación Gates, que, el 4 de diciembre, publicó su informe anual Goalkeepers, en el que se advierte que “2025 será el primer año de este siglo en el que las muertes infantiles volverán a aumentar”.

De acuerdo con el presidente de esa organización filantrópica, Bill Gates, mientras en 2024 4,6 millones de niños murieron antes de cumplir los 5 años, en 2025, se prevé que esa cifra alcance un total estimado de 4,8 millones.

Es vital, dice, que aumenten los fondos para la salud infantil en todo el planeta.

4. El auge de las energías renovables parece imparable

“Las energías renovables continúan su rápida expansión en todo el mundo”, señala el informe World Energy Outlook 2025 (Prospectivas de la energía en el mundo) de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés).

Esa es una buena noticia en medio de los esfuerzos globales por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, clave en la lucha contra el cambio climático y en la prevención de fenómenos meteorológicos extremos, como los que han golpeado a millones de personas en años recientes.

Solar panels and wind turbines

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En medio de un mundo que sigue “sediento de energía”, las nuevas tecnologías continúan adoptándose a un ritmo rápido.

“Las energías renovables batieron nuevos récords de implantación en 2024 por vigesimotercer año consecutivo”, indica el informe.

Es esperanzador ver que las alternativas para disminuir las emisiones no solo son ampliamente conocidas, sino que también resultan, en muchos casos, rentables.

Muchos gobiernos, organizaciones y empresas ya han incorporado en sus gestiones las necesidad de explorar opciones para abastecerse de energía.

De hecho, en la primera mitad de 2025, la energía eólica, solar y otras fuentes renovables superaron al carbón como la principal fuente de electricidad en el mundo, según el grupo de expertos en energía global Ember.

A pesar de que el ritmo de adopción varía según el lugar, las energías renovables, especialmente la solar fotovoltaica, “crecen más rápido que cualquier otra fuente de energía”, indica la IEA.

Sin embargo, la organización reconoce que “las medidas nacionales e internacionales para reducir las emisiones han perdido impulso”.

Y eso es preocupante teniendo en cuenta el aumento de los riesgos climáticos.

El año 2024 pasó a la historia como el más caluroso del que se tenga registro y el primero en el que las temperaturas globales superaron los 1,5 grados centígrados de los niveles preindustriales.

Ahora 2025 parece despedirse con un mensaje claro: conocemos la forma de mitigar los riesgos más graves del cambio climático, volvamos a renovar el compromiso para combatirlos.

5. Las niñas ya no están rezagadas en las escuelas

“En todo el mundo, las niñas superaron a los niños en las tasas de matriculación y finalización de los estudios escolares”, señala el reporte “Panorama de género 2025” de ONU Mujeres.

Ya en 2024, el Grupo del Banco Mundial resaltaba lo que consideraba uno de los logros de desarrollo más inspiradores de los últimos 50 años: los avances en el ámbito de la educación a nivel mundial.

Dos niñas ven un libro en una biblioteca

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“Las niñas, que históricamente tenían niveles de escolarización muy bajos y que constantemente quedaban rezagadas con relación a los niños, ahora están recibiendo educación a tasas mucho más altas que en cualquier otro momento de la historia”.

De acuerdo con esa organización, en las últimas décadas se ha dado un progreso estable hacia la paridad de género en la matrícula escolar, tanto en la educación primaria como secundaria.

Sin embargo, las tasas de paridad global “ocultan” diferencias entre regiones geográficas, un fenómeno que también ha advertido ONU Mujeres.

“Si bien las brechas de género se han superado en todos los niveles de la educación en todo el mundo, las disparidades en la enseñanza secundaria superior aún persisten de forma preocupante en tres de ocho regiones”.

De acuerdo con esa agencia de Naciones Unidas, actualmente 119,3 millones de niñas no van a la escuela, 124,7 millones menos que en 2015.

Aunque el hecho de que más niñas estén finalizando sus estudios escolares es una tendencia esperanzadora, la organización advierte que los obstáculos para progresar no cesan para muchas de ellas.

Por ejemplo, en un análisis en el que se incluyeron 70 países, en 65 de ellos la probabilidad de que las mujeres se convirtieran en profesoras era muy superior a la probabilidad de ser directoras de escuelas secundarias.

Pese a tratarse de un ámbito dominado por las mujeres, pocas son las que consiguen asumir posiciones de liderazgo.

ONU Mujeres también plantea los efectos devastadores de la pobreza en las mujeres: en 2025, 9,2% de ellas viven en la pobreza extrema.

“La educación puede abrir puertas, pero el matrimonio infantil, la MGF (mutilación genital femenina), la violencia y la discriminación las cierran de golpe, dejan el techo de cristal intacto y excluyen a las mujeres de los puestos de liderazgo”.

Gráficos por Laís Alegretti, del Equipo de periodismo visual de BBC Mundo.

Raya gris

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Cortesía de BBC Noticias



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