Tausert: la última reina del Imperio Nuevo egipcio

El Antiguo Egipto ha sido testigo de reinados excepcionales en los que las mujeres desempeñaron un papel determinante en la política y la administración del Estado. Dentro de este contexto de reinas y faraonas de gran prestigio, Tausert (r. 1188 a 1186 a. C.​) destaca como la última mujer que gobernó Egipto antes del declive del Imperio Nuevo. De hecho, tuvo que asumir un rol cargado de responsabilidad en una de las etapas más convulsas de la historia egipcia. Su reinado no solo ilustra la capacidad de las mujeres de la elite para liderar, en lo político, un mundo dominado por hombres, sino también las estrategias políticas y dinásticas que marcaron el final de la dinastía XIX.

El ascenso de Tausert al poder

Una reina regente

Tausert fue la Gran Esposa Real de Seti II, un faraón perteneciente a la dinastía XIX. Su camino para acceder al trono estuvo marcado por una compleja red de intrigas palaciegas y disputas sucesorias de las que consiguió salir victoriosa. Tras la muerte de Seti II, el trono real fue ocupado por Siptah, un joven faraón cuya corta edad requirió la presencia de un regente que pudiese tomar las riendas estatales hasta la adultez del legítimo geredero. Fue Tausert quien asumió este papel con determinación, hasta el punto de consolidar su influencia en la corte y afianzar su posición política.

Un momento de inestabilidad política en Egipto

El contexto dinástico del momento histórico en el que vivió Tausert resultó especialmente inestable. La sucesión de Seti II había provocado disputas en la corte, y en ella habían intervenido tanto los altos funcionarios como una serie de facciones rivales. Se sospecha que Tausert supo manejar estas tensiones en su favor, estableciendo alianzas estratégicas que le permitieron no solo actuar como regente, sino también autoproclamarse faraón tras la muerte de Siptah. Este acontecimiento la convirtió en una de las pocas mujeres en la historia de Egipto en ostentar el título de faraona con plenos poderes.

Escarabeo de Seti II
Escarabeo de Seti II, esposo de Tausert. Fuente: MET Museum

El gobierno de Tausert

El reinado de Tausert estuvo caracterizado por una política de continuidad con la dinastía XIX durante la cual tuvo que afrontar numerosos desafíos. Como soberana, adoptó la iconografía y los títulos tradicionales de los faraones masculinos, una estrategia para reforzar su legitimidad ante el clero y la aristocracia que ya habían empleado otras faraonas. Su gobierno representó un intento por restaurar la estabilidad en un Egipto marcado por la fragmentación interna.

Uno de los aspectos más notables de su administración concierne la relación que mantuvo con los altos funcionarios y los gobernadores regionales. En un periodo donde las lealtades políticas eran frágiles, Tausert tuvo que negociar constantemente su autoridad con una nobleza cada vez más poderosa. Los registros arqueológicos sugieren que, pese a sus esfuerzos, la fragmentación del poder real se aceleró durante su reinado.

En términos de política exterior, Egipto también se encontraba en una situación crítica. Las incursiones extranjeras en territorio egipcio y la disminución del control sobre las provincias más alejadas erosionaron la influencia del poder faraónico en la región. A diferencia de otros faraones de la dinastía XIX, Tausert no logró restaurar completamente la hegemonía egipcia, un factor que contribuyó al colapso de la dinastía.

Collar egipcio de filigrana de oro
Collar de filigrana que pudo pertenecer a Tausert. Fuente: MET Museum

La caída de Tausert y el fin de una era

El reinado de Tausert llegó a su fin en circunstancias que aún hoy son objeto de debate. Algunas fuentes sugieren que su muerte derivó de los conflictos internos, mientras que otras sostienen que la derrocó Setnajt, el fundador de la dinastía XX. Lo cierto es que su desaparición marcó el fin definitivo de la dinastía XIX y el comienzo de una nueva etapa en la historia egipcia.

Los registros históricos y arqueológicos indican que, tras su muerte, su memoria fue en gran parte suprimida por sus sucesores. No obstante, su tumba en el Valle de los Reyes, aunque se reutilizaría con posterioridad, evidencia la importancia de su figura y su intención de consolidarse como un faraón de pleno derecho. A pesar de los intentos por borrar su legado, Tausert sigue siendo un ejemplo excepcional de cómo una mujer de la elite consiguió desafiar las normas establecidas y ejercer el poder en una de las civilizaciones más influyentes de la antigüedad.

Recreación ficticia de una reina egipcia
Recreación fantasiosa de una reina egipcia. Fuente: Midjourney/Erica Couto

De regente a faraona

Tausert logró superar el papel de regente que se le había atribuido para convertirse en la líder de los designios de Egipto. A pesar de la corta duración de su gobierno, fue una soberana que intentó mantener la unidad del Egipto tardío en un periodo de crisis. Su gobierno demuestra que las mujeres no solo ocuparon un papel simbólico en la política egipcia, sino que, en los momentos de necesidad, supieron asumir el poder con determinación y habilidad. Aunque su reinado no logró superar la inestabilidad que caracterizó el final del Imperio Nuevo, su figura se erige como un testimonio del papel femenino en la monarquía faraónica.

A lo largo de la historia, su imagen se ha reivindicado como la de una de las últimas reinas con poder efectivo sobre Egipto. Un recordatorio de que, incluso en las etapas más turbulentas y con las limitaciones impuestas por el género, las mujeres demostraron su capacidad de liderazgo.

Referencias

  • Cooney, Kara. 2023. Mujeres que gobernaron el mundo: la fascinante historia de las seis faraonas más poderosas del antiguo Egipto. Madrid: Pinolia.
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Cortesía de Muy Interesante



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