Al menos 21 personas murieron este jueves en Kiev, entre ellas cuatro menores, en uno de los mayores ataques aéreos rusos contra Ucrania, que Estados Unidos calificó de “amenaza” para los esfuerzos de paz de Donald Trump. Rusia continúa bombardeando ciudades ucranianas pese al impulso del presidente estadounidense por poner fin a la guerra, iniciada por la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, que por el momento no arrojó resultados concretos. Trump “no estaba contento” con la noticia de los ataques en la capital ucraniana, pero “tampoco estaba sorprendido”, declaró la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
598 drones y 31 misiles rusos
El ataque ruso afectó a zonas céntricas de la capital y causó daños importantes en la representación de la Unión Europea y la oficina del British Council, un instituto cultural público del Reino Unido. El jueves por la mañana, los rescatistas y varios vecinos se ayudaban a retirar los escombros del centro de Kiev tras los ataques. Una bomba dejó un cráter humeante en un edificio residencial de cinco pisos que quedó partido en dos por el bombardeo. Una escuela de nivel preescolar resultó igualmente dañada y un centro comercial fue alcanzado.
Los socorristas sacaron de los escombros un cuerpo cubierto de polvo y vestido con pijama, y lo colocaron en una bolsa negra de plástico. Según el último balance de los rescatistas, 21 personas murieron, entre ellos cuatro menores, y otras 52 resultaron heridas. “Los cristales volaban. Gritamos cuando estallaron las bombas”, dijo Galina Shcherbak, que se encontraba en un estacionamiento cercano. El ejército ucraniano puntualizó que Rusia empleó 598 drones y 31 misiles, incluyendo dos supersónicos Kinzhal, en lo que fue el segundo mayor ataque aéreo contra el conjunto del país desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.
El ministerio de Defensa ruso sostuvo que el ataque fue ejecutado con “armas de largo alcance y alta precisión”, incluidos misiles hipersónicos Kinzhal y drones, contra “empresas del complejo militar-industrial y bases aéreas en Ucrania”. “Los objetivos fueron logrados. Todos los objetivos designados han sido golpeados”, declaró la cartera rusa, sin pronunciarse acerca de las denuncias sobre víctimas civiles.
Cuatro niños muertos
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) situó en cuatro la cifra de menores muertos en el marco del ataque, entre ellos un bebé. Además lamentó que otros 10 resultaron heridos cuando se encontraban en sus casas. “Una vez más, se han truncado vidas infantiles. Una vez más, las familias se enfrentan a una vida de dolor. Y una vez más, los niños heridos y quienes se han visto expuestos a tales horrores deben ahora emprender un largo camino hacia la recuperación“, advirtió la agencia de la ONU en un comunicado.
La directora regional de Unicef para Europa y Asia central, Regina De Dominicis, lamentó que los “restos de las vidas de estos niños se vieron esparcidos por las aceras de la zona residencial afectada” por el bombardeo. Según los informes, sostuvo, “también ha resultado dañado un jardín de infancia, justo una semana antes del inicio del nuevo curso escolar”. “En lugar de la esperanza y la alegría que debería acompañar al inicio de las clases, los escolares siguen viviendo con un miedo constante, sin saber cuándo y dónde se producirá el próximo ataque”, explicó De Dominicis.
“Terror y barbarie”
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, calificó el ataque como una “horrible y deliberada matanza de civiles”. Zelenski pidió nuevas sanciones y agregó: “Rusia no tiene ningún interés en la diplomacia. Prefiere continuar matando antes que poner fin a la guerra”. “Ya se incumplieron todos los plazos y se echaron por tierra decenas de oportunidades para la diplomacia. Rusia debe sentirse responsable de cada ataque, de cada día de esta guerra”, insistió el mandatario ucraniano.
El Kremlin insistió en que sigue interesado en la diplomacia, pero que sus bombardeos contra Ucrania “continuarán”. “Las fuerzas armadas rusas cumplen su misión. Continúan atacando objetivos militares y paramilitares”, declaró a la prensa el vocero de la presidencia rusa, Dmitri Peskov. “Al mismo tiempo, Rusia sigue interesada en continuar el proceso de negociación para alcanzar sus objetivos por medios políticos y diplomáticos”, agregó Peskov.
El ataque contra Kiev ocurre después de tres años y medio de la invasión rusa y con las negociaciones de paz bloqueadas pese a la presión estadounidense. El edificio de la misión de la Unión Europea en Kiev quedó dañado por los ataques, afirmó el presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien aseguró que el bloque “no se dejará intimidar” por Rusia.
También la oficina del British Council en la capital ucraniana resultó “severamente dañada” en el bombardeo, informó la entidad en su página de Facebook. Tanto la UE como el gobierno británico convocaron a los embajadores de Rusia. Los líderes de Francia y Reino Unido también condenaron este nuevo ataque ruso. “Putin está matando a niños y a civiles, y saboteando las esperanzas de paz. Este baño de sangre debe terminar”, escribió el primer ministro británico, Keir Starmer.
El presidente francés, Emmanuel Macron, condenó el “terror y barbarie” rusos, mientras que el jefe de gobierno alemán, Friedrich Merz, afirmó que “Rusia muestra su verdadera cara” con los ataques.”Es evidente que no habrá ningún encuentro entre Zelenski y Putin, contrariamente a lo acordado entre Trump y Putin”, declaró Starmer al inicio de un consejo de ministros franco-alemán. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, condenó el “inaceptable” ataque ejecutado por el Ejército de Rusia y reclamó “el fin inmediato” de los bombardeos y un alto el fuego.
Trump, ni contento ni sorprendido
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “no estaba contento con esta noticia, pero tampoco estaba sorprendido. Estos son dos países que han estado en guerra durante mucho tiempo”. Así lo indicó la secretaria de prensa de la Casa Blaca, Karoline Leavitt, quien agregó: “Rusia lanzó este ataque contra Kiev, y del mismo modo, Ucrania recientemente golpeó las refinerías de petróleo de Rusia”.
Trump prometió terminar la guerra en Ucrania dentro de las primeras 24 horas tras asumir el cargo, en enero pasado, pero desde entonces admitió que es más difícil de lo que esperaba. Una cumbre con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Alaska a principios de este mes no logró producir avances. Leavitt dijo que Trump trabajó “más arduamente que nadie” por la paz, pero se hizo eco de comentarios anteriores del presidente estadounidense culpando parcialmente a Ucrania, que fue invadida por Rusia en febrero de 2022.
“Quizás ninguno de los dos lados de esta guerra estén listos para terminarla por sí mismos”, dijo Leavitt, quien aportó: “El presidente quiere que termine, pero los líderes de estos dos países también deben querer que termine”. El enviado especial de Trump para Ucrania, Keith Kellogg, había advertido anteriormente que los ataques rusos contra “civiles inocentes” podrían socavar los esfuerzos de paz del mandatario estadounidense.
Cortesía de Página 12
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