Semiconductores: innovación, rivalidad y riesgos en la era de la IA

En 2025, el sector de semiconductores se ha colocado en el centro de la agenda económica y geopolítica mundial, impulsado por la adopción acelerada de la inteligencia artificial (IA) y el desarrollo de infraestructura de cómputo avanzado. Los reportes financieros más recientes reflejan una creciente polarización entre las empresas líderes, que capitalizan esta revolución tecnológica, y aquellas que luchan por mantener su competitividad.

FERIA DE SAN FRANCISCO

La indiscutible ganadora de la industria continúa siendo NVIDIA, empresa estadounidense con el mayor peso de ponderación en el índice S&P 500, que alcanzó un nuevo récord de ingresos al cierre del 2T26 fiscal, con un incremento anual del 69.2% en ventas y un margen neto nuevamente por encima del 50%. Actualmente, la compañía suministra el 90% de las GPUs utilizadas en centros de datos para entrenamiento y operación de IA, además de mantener una presencia relevante en el mercado de servicios de mantenimiento de centros de datos. Sin embargo, su posición la coloca también en el centro de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Ejemplo de ello fue la prohibición de vender los chips H20 al mercado chino en el segundo trimestre, una restricción posteriormente levantada a cambio de que el 15% de sus ingresos en esa región quedaran sujetos a nuevas condiciones regulatorias.

Entre sus principales competidores, la estadounidense AMD se ha consolidado como el rival más serio. En el 2T25 reportó ingresos por 7,700 millones de dólares y anunció acuerdos estratégicos con Microsoft, Meta y Oracle para despliegues de gran escala. Además, ha logrado capturar parte de la cuota de mercado cedida por NVIDIA, lo que respalda su proyección de un crecimiento del 28% en 2026.

En contraste, Intel (la única gran empresa manufacturera de EE.UU.) mantiene una clara desventaja estructural. Sus ventas en el 2T25 ascendieron a 12,900 millones de dólares , superando ligeramente las estimaciones, aunque sin mostrar crecimiento anual. La compañía aún no consigue sostener utilidades netas positivas de largo plazo, pese a los múltiples apoyos gubernamentales. Tanto en diseño como en manufactura de chips para IA, Intel ha cedido terreno frente a competidores asiáticos como TSMC y Samsung, lo que erosiona su posición en el mercado.

Por otro lado, Qualcomm y Broadcom (EE.UU.) compiten en segmentos más orientados a la conectividad móvil. Aunque se benefician indirectamente de la inversión en centros de datos, su dependencia de la IA es menor. En el 3T25 fiscal, Qualcomm reportó ingresos por 10,370 millones de dólares, superando expectativas, aunque enfrenta la amenaza de que Apple avance en el desarrollo de sus propios chips de conectividad. Broadcom, en cambio, registró ingresos de 15,000 millones de dólares, con un 46% provenientes directamente de IA. Su principal riesgo radica en la presión regulatoria sobre adquisiciones, que representan su vía clave de crecimiento en el largo plazo.

Micron Technologies (EE.UU.) ha emergido como otra de las ganadoras del sector, duplicando ingresos gracias al suministro de memorias de alto ancho de banda (HBM) para centros de datos. Esta recuperación marca un giro tras años de márgenes presionados por la naturaleza cíclica del negocio. No obstante, la volatilidad de precios y la sensibilidad de la demanda seguirán siendo factores de riesgo permanentes.

Finalmente, Texas Instruments (EE.UU.) refleja otra cara del sector al enfocarse al segmento de informática empresarial, industrial y automotriz. Debido a que la mayor parte de estos sectores se ha visto afectado por las políticas arancelarias de Donald Trump, el efecto que se espera es de un crecimiento más limitado a partir del reporte del 3T25 y la recuperación sea lenta dado la cautela a la volatilidad de los precios por parte del sector automotriz.

La inteligencia artificial continuará siendo el motor central de la industria en los próximos años. Para las compañías consolidadas, la verdadera ventaja competitiva no radicará únicamente en la innovación tecnológica, sino también en la capacidad de anticiparse a la competencia y adaptarse con agilidad a los cambios regulatorios y geopolíticos. Aquellas que logren equilibrar ambos frentes serán las que capitalicen plenamente el auge todavía en curso del mercado de semiconductores.

De acuerdo a los reportes trimestrales presentados nuestros precios objetivos se han actualizado para reflejar nuestras perspectivas sobre los fundamentales para el año 2026. Para más información consultar nuestros reportes en la página de Signum Research.

OBRAS DE INFRAESTRUCTURA HIDALGO

Cortesía de El Economista



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