El drenaje profundo: 50 de años de operación y desgaste

El drenaje profundo de la Ciudad de México cumple 50 años de operación y está en la orilla de su vida útil.

FERIA DE SAN FRANCISCO

Inaugurado en 1975, en su creación participaron 11,000 trabajadores, 500 ingenieros y siete empresas mexicanas; en esos trabajos murieron más de 50 mexicanos.

Este sistema marcó el fin de un sistema hídrico visible y actualmente tiene 272 kilómetros de túneles de siete metros de diámetro.

La obra fue planteada como una solución al problema de las inundaciones en la capital y fue diseñada para funcionar de manera óptima durante entre 30 y 50 años.

Debido al hundimiento anual de la Ciudad de México, el drenaje profundo perdió la pendiente hace más de 30 años y se requieren plantas de bombeo para mover las aguas hacia el Túnel Emisor Oriente.

La mayoría de los componentes mecánicos e hidráulicos de la red son obsoletos o están al límite de su vida útil, y ya no tienen capacidad para desfogar toda el agua, tanto del drenaje como de lluvia.

Al desgaste por antigüedad, se suma la falta de mantenimiento a la estructura, lo que deriva en fugas. De acuerdo con expertos, la red tiene desgaste estructural y fugas que, en muchos casos, comienzan en las conexiones domiciliarias y terminan contaminando pozos de agua potable.

Esa situación no sólo pone en riesgo la infraestructura, sino también la salud pública, ante la posibilidad de contaminaciones cruzadas entre drenaje y sistemas de agua potable.

Es que, de acuerdo con urbanistas, podríamos vivir un mes sin el Metro, pero en un mes sin el drenaje profundo, la Ciudad de México padecería catástrofes que resultarían en muchos damnificados.

Retraso en la normatividad

Además del deterioro físico, el sistema opera en un entorno urbano que ha crecido de forma desordenada. El Plan Maestro de Manejo Hidráulico de la Ciudad de México, que debía presentarse en 2022 e integrar acciones para el mantenimiento mayor del drenaje profundo, sigue pendiente.

El 22 de marzo, el gobierno capitalino presentó el Programa de Gestión Integral de los Recursos Hídricos 2025-2030, conformado por siete ejes y acciones cuya finalidad es garantizar el derecho al acceso al agua potable.

Sin embargo, no incluye la atención directa al drenaje profundo.

Para garantizar que la red continúe en operación al mismo tiempo que se atiende el desgaste, especialistas consideran que es preciso un plan de acción que incluya las necesidades de acuerdo con la densidad de población, debido a que el diseño original del drenaje profundo partía de proyecciones poblacionales que quedaron rebasadas desde los años 80 del siglo pasado.

El Sistema de Drenaje Profundo fue pensado en las décadas de los sesenta o setenta, y para esa época se esperaba un crecimiento poblacional en la Ciudad de México menor al registrado. Actualmente, la población de la ciudad rebasa los 9.2 millones de personas, pero la población total de la Zona Metropolitana es de 22 millones.

A este indicador se suma el desgaste de la red, que incrementa la presencia de rupturas y fugas, derivado de su operación al límite, pues está funcionando a su máxima capacidad.

De seguir a este ritmo, las consecuencias no se limitarán a inundaciones severas en partes bajas, también podrían comprometer la estabilidad de vialidades e infraestructura urbana.

Existen, además, las fracturas en el sistema y el problema de fugas de la red primaria, provenientes de las tomas domiciliarias.

Durante la administración de Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno, el Sistema de Aguas sí tuvo incrementos en su presupuesto. Pasó de tener de entre 8 mil y 10 mil millones de pesos cada año, a 17 mil millones de pesos, pero incluso eso fue insuficiente.

Este 2025, en el primer año de gobierno de Clara Brugada al anterior Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Hoy Secretaría de Gestión Sustentable del Agua) se le asignó una partida de 15 mil millones de pesos. Es decir, una contracción de 2 mil millones de pesos, en un momento en el que, dicen expertos, es preciso incrementar las inversiones.

Expertos señalan, además, que reparar la infraestructura no solucionará los problemas, porque será preciso cambiar el enfoque con el que la ciudad maneja su recurso más vital; es decir, dejar de depender de la extracción de acuíferos y del desalojo del agua, y apostar por la captación y tratamiento de aguas pluviales.

Situación actual del sistema de drenaje profundo capitalino

  • Sus componentes mecánicos e hidráulicos son obsoletos o a punto de serlo.
  • Hay colapsos en varios tramos de la red debido a hundimientos del terreno.
  • La falta de mantenimiento a la estructura ha derivado en fugas.
  • Perdió la pendiente y se requieren plantas de bombeo para desalojar agua.
OBRAS DE INFRAESTRUCTURA HIDALGO

Cortesía de El Heraldo de México



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