
En los últimos meses, se volvió viral en redes sociales que atletas y personas que llevaban a cabo entrenamientos físicos regulares se sumergían en tinas o contenedores con hielo. Esta práctica, aunque muy criticada por usuarios de internet, puede tener una base científica, según lo reveló un nuevo estudio de investigadores brasileños de la Universidad Internacional de Florida.
Los expertos dijeron en esta publicación que las personas pueden entrenar su cerebro para que les guste el ejercicio e incrementar su tolerancia al someterse a estrés y dolor, como el que se puede experimentar al sumergir partes del cuerpo en hielo.
La investigación, publicada en la revista científica Stress & Health, descubrió que personas sedentarias que introducían sus manos en un balde con hielo por un máximo de tres minutos antes de ejercitarse, reportaban mayor tolerancia y disfrute durante una sesión “explosiva” de bicicleta estacionaria.
Para ello, el profesor Marcelo Bigliassi y su estudiante Dayanne Antonio, ambos de Brasil, analizaron con electroencefalografía los cerebros de 34 individuos saludables de entre 18 y 35 años que hacían “actividad mínima” o nada de ejercicio, y usaron inteligencia artificial (IA) para interpretar los datos.
“Lo que descubrimos fue que, ante mayor dolor, malestar y estrés físico que experimentaron durante la prueba de presión fría, más positivo y menos dolor se sintieron después de la sesión de ejercicio“, explica Bigliassi, profesor de psicofisiología.
Tras el dolor del hielo o una sesión vigorosa de ejercicio, los sujetos reportaron una “experiencia más positiva y estados emocionales” pese a haber “experimentado un montón de dolor, de malestar y estrés”, indica el académico, quien llama a los resultados “contraintuitivos”.
Esto ocurre porque “manipulas los puntos de referencia” del dolor “durante este tipo de tareas de exposición preentreno”.
“Y ahora todo lo que viene después puede sentirse un poco más positivo, un poco menos doloroso“, describe.
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Ayuda para que las personas se ejerciten
La investigadora Antonio coincide en que los resultados implican que “tal vez hay ahora una manera de cambiar cómo las personas se relacionan con el ejercicio y cómo se relacionan con sus propios cuerpos en sus vidas“.
“Porque, si empezamos a cambiar cómo piensan, pueden empezar a cambiar todo alrededor de ellas. Así que pienso que esto es lo más interesante de esta particular línea de investigación“, señala la científica brasileña.
La especialista considera que los hallazgos del estudio pueden ayudar a quienes ahora no disfrutan de ejercitarse, además de reafirmar que la mejor manera de entrenar es de manera progresiva, con un incremento gradual del nivel de intensidad y estrés, lo que elevará el disfrute del cuerpo.
“Yo diría que sí (ayudarán a disfrutar el ejercicio) porque, si pensamos que esto puede cambiar la forma en la que piensan sobre ellos mismos y el ejercicio, eso puede cambiar su conducta“, manifiesta.
¿Baños de hielo?
Estos resultados se publican mientras gana popularidad en redes sociales una tendencia de tomar baños de hielo entre deportistas.
Ambos expertos matizan que, aunque existe evidencia sobre que sumergirse en hielo ayuda a la recuperación tras el ejercicio, su estudio más bien se enfoca en los beneficios de hacerlo antes del entrenamiento.
“Usan esto como una estrategia de recuperación, así que no está relacionado con lo que estamos haciendo porque, en nuestro caso, usamos la presión en frío como una prueba de laboratorio. Así que queremos manipular el ambiente en una forma en la que podamos controlar y ver el efecto real de esa manipulación“, apunta Antonio.
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FF
Cortesía de El Informador
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