El auge de la robótica humanoide en China parecía ser la próxima gran revolución tecnológica. En los últimos meses, decenas de startups y grandes corporaciones han anunciado prototipos, rondas de inversión millonarias y planes de producción masiva. Sin embargo, la principal agencia de planificación económica de Pekín acaba de lanzar una advertencia: el mercado se está llenando de demasiados fabricantes y la demanda real no alcanza para sostener tanto entusiasmo.
La preocupación es clara: el “furor” alrededor de los robots humanoides podría transformarse en una burbuja tecnológica, similar a lo que ocurrió con otros sectores sobrevalorados en el pasado. Aunque la inversión fluye con fuerza, los compradores escasean y los productos empiezan a parecer copias unos de otros. Para los reguladores chinos, el riesgo es que la industria se convierta en un escaparate de promesas incumplidas más que en un motor de innovación.
El boom de la robótica humanoide en China
Según reportes de SCMP, Bloomberg y AFP, en apenas dos años, el número de empresas dedicadas a robots humanoides se ha disparado. Desde gigantes tecnológicos como Xiaomi y Baidu hasta pequeñas startups respaldadas por capital de riesgo, todos quieren un lugar en la carrera.
El problema es que la mayoría de los modelos presentados ofrecen funciones similares: caminar, mover objetos, interactuar con comandos básicos. La falta de diferenciación ha llevado a las autoridades a advertir sobre una duplicación excesiva de productos que podría saturar el mercado antes de que exista una base sólida de consumidores.
Riesgo de burbuja tecnológica: financiamiento vs. demanda real
El atractivo de la robótica humanoide ha captado miles de millones de dólares en inversión, pero los analistas señalan que la financiación está creciendo mucho más rápido que la adopción real. Los robots aún no tienen aplicaciones masivas fuera de demostraciones en ferias tecnológicas o pruebas en laboratorios.
Por ahora, los costos de producción continúan siendo altos y los posibles clientes —en sectores como logística, manufactura o servicios— aún no perciben un beneficio tangible que justifique la inversión. Algunos modelos ya se anuncian con precios finales de entre 16,000 dólares (unos 300,000 pesos) en el caso del Unitree G1 y hasta 30,000 dólares (550,000 pesos)para Optimus, cifras que resultan menores al costo de un automóvil. No obstante, para alcanzar esos precios será necesario producirlos en gran escala, un proceso que todavía podría tardar en concretarse.
La advertencia de Pekín recuerda a otros episodios de sobrecalentamiento en sectores como la inteligencia artificial o las criptomonedas. El temor es que el exceso de capital y la presión por mostrar resultados lleven a una burbuja especulativa, donde las expectativas superen con creces la realidad del mercado.
Para evitarlo, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC) ha pedido a las compañías que se enfoquen en aplicaciones prácticas y en diferenciar sus productos, en lugar de replicar modelos que no tienen salida comercial.
Con modelos como el recién lanzado XPENG Iron, un robot humanoide con piel sintética y una de las marchas más realistas vistas hasta ahora, China busca posicionarse a la cabeza de la próxima generación de esta tecnología. Sin embargo, el panorama no es sencillo: la proliferación de fabricantes, la escasa demanda y el temor a una posible burbuja amenazan con frenar el entusiasmo. Si la industria no logra combinar innovación con aplicaciones prácticas, el boom de los humanoides podría convertirse más en ruido mediático que en una verdadera transformación.
Cortesía de Xataka
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