
La cotización del peso, frente al dólar, terminó el 2025 con una apreciación del 13.77 por ciento. Lo anterior representó el mejor resultado de la divisa mexicana frente a la moneda de Estados Unidos en 30 años.
Desde que se instauró el régimen de libre flotación de la divisa, en 1994, el mejor año había sido en 2023, cuando se apreció 13% frente al dólar.
En la canasta amplia de principales cruces, el peso mexicano se posiciona como la sexta divisa más apreciada en 2025.
Las divisas más apreciadas fue el rublo ruso con 30.4%, el florín húngaro con 17.6%, la corona sueca con 16.7%, la corona checa con 15.5%, el peso colombiano con 14.3% y el peso mexicano con 13.8 por ciento.
Por el contrario, las monedas más depreciadas frente al dólar fueron el peso argentino con 40.8%, la lira turca con 21.5%, la rupia india con 5%, la rupia de Indonesia con 3.4% y el dólar de Hong Kong con 0.2 por ciento.
El dato sorprendió los analistas, sin embargo, el avance de la divisa mexicana no es totalmente atribuible a indicadores nacionales. El dólar, en el índice dólar, tuvo un mayor retroceso desde el 2017, ante los recortes a la tasa de interés que realizó la Reserva Federal, preocupaciones fiscales y la política comercial errática del mandatario Donald Trump.
Ayuda externa
Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base, destacó que el peso cerró el 2025 en 18.008 unidades por dólar, siendo la mayor apreciación anual desde que se tiene registro, cuando la moneda se dejó al libre mercado.
“El peso avanzó 2.78 pesos, una apreciación del 13.7% desde el establecimiento de libre flotación”, comentó la experta. La analista destacó que la debilidad del dólar ayudó al buen nivel de la divisa mexicana.
También apoyaron la fortaleza las operaciones de carry trade que realizó Japón, que es solicitar recursos en yenes e invertirlos en pesos donde se pagaba una mayor tasa de interés.
Ayudaron el diferencial de tasas de interés con los Estados Unidos y recordó que el peso mexicano es la divisa más liquida en América Latina y la segunda de economías emergentes más negociable, después del yuan chino.
“El peso termina 2025 con relativa fortaleza, a pesar de un contexto global aún incierto. Mientras el dólar no recupere impulso claro y los datos macroeconómicos de México se mantengan sólidos, este rango puede seguir funcionando como zona de equilibrio para el tipo de cambio”, destacó Diego Albuja, analista de mercado del broker ATFX Latam.
“En el caso de México, el peso ha encontrado apoyo en la resiliencia de la actividad económica y en la expectativa de que el diferencial de tasas siga siendo atractivo, aun cuando el mercado empieza a descontar ajustes graduales en la política monetaria de Estados Unidos en 2026”, destacó en un reporte.
Y para el inversionista, un cierre en la zona de 17.95–18.00 es un entorno de mayor estabilidad cambiaria en el corto plazo. Esto reduce la volatilidad para operaciones comerciales, mientras el mercado espera nuevos catalizadores que definan la dirección del dólar en el arranque del año.
Felipe Mendoza, CEO de IMB Capital Quants, explicó que en el frente político-económico mexicano se ve un sesgo ligeramente inflacionario y genera ruido en los costos de importación, aunque no se ha visto el impacto en el tipo de cambio.
“Al mismo tiempo, los mensajes de Claudia Sheinbaum reiterando una postura diplomática frente a la crisis entre Estados Unidos y Venezuela y su confianza en que la revisión del T-MEC prevalezca sobre escenarios de ruptura ayudan a anclar expectativas y evitar movimientos abruptos”, escribió. El analista coincidió que la debilidad estructural del dólar y los diferenciales de tasa aún atractivos frente a economías desarrolladas, ayudan al peso.
Cortesía de El Economista
Dejanos un comentario: