Descubren cómo usar el ruido del láser para emitir fotones uno por uno con precisión cuántica

Al hablar de computación cuántica, solemos pensar en conceptos abstractos, fórmulas complejas y laboratorios llenos de tecnología futurista. Pero en realidad, uno de los desafíos más delicados en este campo se reduce a algo tan elemental como el control del orden de los fotones: pequeñas partículas de luz que deben emitirse de uno en uno, sin errores, sin interrupciones. Si alguna vez se ha intentado seguir el ritmo exacto de un semáforo en una avenida muy transitada, puede imaginar la dificultad de mantener ese orden en un entorno cuántico, donde todo tiende al desorden.

En este contexto, un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Iowa ha propuesto una idea sorprendente y profundamente contraintuitiva: utilizar el ruido del propio láser —normalmente un problema a evitar— como una herramienta útil para mejorar la pureza de los fotones emitidos por átomos excitados. Esta estrategia, que parece ir en contra de la lógica convencional, ofrece una nueva vía para crear fuentes de luz cuántica más precisas y eficientes, esenciales para el avance de tecnologías como la computación cuántica y las comunicaciones ultra seguras.

La paradoja del ruido que ayuda: cómo transformar un defecto en recurso

Los sistemas cuánticos suelen enfrentarse a dos obstáculos principales a la hora de emitir un solo fotón con precisión: el primero es la emisión múltiple de fotones, que ocurre cuando el átomo emite más de una partícula de luz en lugar de una sola; el segundo es el dispersión residual del láser, es decir, la contaminación óptica provocada por la propia fuente que excita al átomo. Tradicionalmente, ambos efectos se han tratado como ruidos independientes que degradan la calidad del sistema.

Sin embargo, el nuevo estudio teórico propone que no son tan independientes como se pensaba. En palabras de los autores: “la dispersión residual del láser puede diseñarse coherentemente para interferir de forma destructiva con la emisión no deseada de múltiples fotones”, lo que da lugar a una mejora notable en la pureza de la luz generada .

En otras palabras, se puede aprovechar la coincidencia en forma y frecuencia entre el ruido del láser y la señal no deseada para cancelarlos entre sí, como si dos olas opuestas se anularan al chocar. El resultado es un fotón más limpio, más solitario, más útil.

Esquema del átomo excitado por láser que puede emitir fotones en distintas direcciones según la configuración del sistema. Fuente: Optica Quantum

Fotones individuales para una computación verdaderamente cuántica

Los avances en computación cuántica dependen, en buena parte, de que los fotones puedan actuar como qubits (las unidades básicas de información cuántica), los cuales deben ser emitidos de forma controlada y predecible. Cuando los fotones llegan en pareja, o acompañados de residuos luminosos, el sistema pierde precisión y se vuelve ineficaz.

En este sentido, emitir un solo fotón con un grado de pureza muy alto —por encima del 99,9 %— es un requisito crucial para el desarrollo de redes cuánticas y protocolos de cifrado imposibles de interceptar. Cualquier desviación provoca errores no unitarios, pérdida de fidelidad y fallos en las operaciones de entrelazamiento .

Por eso, este nuevo enfoque representa un avance prometedor. En lugar de depender de métodos tradicionales como el filtrado espectral, que eliminan el ruido pero también reducen la intensidad de la señal, los investigadores han mostrado que es posible aprovechar la interferencia de manera constructiva y coherente para conservar la intensidad sin perder pureza.

Fuente: ChatGPT

Una estrategia basada en la interferencia controlada

El modelo propuesto se basa en una simulación precisa de cómo un átomo, tratado como un sistema de dos niveles, interactúa con un campo láser coherente. La clave está en ajustar cuidadosamente la fase del campo dispersado, de modo que interfiera destructivamente con la señal no deseada, reduciendo de manera significativa la emisión múltiple.

Según el artículo, “este tipo de interferencia puede ajustarse coherentemente mediante la diferencia de fase óptica entre la excitación y los campos dispersos” . Esta idea no solo ofrece una explicación teórica sólida, sino también una ruta experimental viable, pues se basa en parámetros que pueden ser controlados con tecnología existente, como la duración de los pulsos láser y la configuración de los sistemas fotónicos integrados.

Además, los autores demuestran que la supresión del ruido se consigue sin necesidad de interferómetros externos ni osciladores locales, lo que simplifica considerablemente el diseño del sistema.

Mejoras frente a los métodos tradicionales de filtrado

Un hallazgo especialmente relevante del estudio es que la técnica basada en la interferencia puede superar, en algunos casos, a los métodos tradicionales de filtrado óptico. Los filtros, aunque eficaces, tienden a reducir el brillo de la señal porque eliminan parte de la luz útil junto con el ruido.

En cambio, esta nueva estrategia permite obtener una pureza similar —e incluso superior— sin sacrificar intensidad. Como explican en el artículo: “la purificación asistida por ruido puede superar las estrategias convencionales de filtrado espectral, manteniendo el brillo de la fuente” . Esta combinación de eficiencia y simplicidad convierte la propuesta en una herramienta muy atractiva para su aplicación práctica.

Los autores también exploran cómo variar la duración del pulso láser y el grado de dispersión controlada afecta al rendimiento del sistema. Descubren que existe una región óptima donde ambos parámetros se equilibran para maximizar la pureza del fotón.

Posibles aplicaciones en plataformas cuánticas integradas

La purificación de fotones mediante esta técnica no solo representa un avance teórico. También puede aplicarse en plataformas cuánticas reales, especialmente en aquellas que utilizan emisores integrados en chips fotónicos, como puntos cuánticos o centros de color en sólidos.

La propuesta permite implementar la técnica tanto en sistemas que usan interferómetros integrados como en configuraciones con modulación de frente de onda. Ambas estrategias son ya comunes en dispositivos fotónicos avanzados, lo que sugiere que esta técnica podría integrarse sin grandes dificultades en tecnologías emergentes de computación y comunicación cuántica .

Uno de los aspectos más prometedores es su aplicabilidad en contextos donde se necesita alta fidelidad y coherencia temporal, condiciones indispensables para entrelazar qubits, realizar puertas lógicas cuánticas o establecer canales de comunicación seguros.

Un nuevo enfoque para una vieja limitación

La innovación de este estudio no está en eliminar el ruido, sino en redefinir su papel dentro del sistema. Al convertir un factor molesto en una herramienta funcional, los investigadores abren una nueva perspectiva sobre cómo diseñar dispositivos fotónicos más eficaces.

Esta visión recuerda un principio básico de la física moderna: lo importante no es solo qué fuerzas están presentes, sino cómo interactúan entre sí. En este caso, la interacción entre el láser y el átomo, lejos de ser caótica o destructiva, puede convertirse en un diálogo controlado que permita generar luz cuántica de una pureza sin precedentes.

Si bien el trabajo es teórico y todavía debe ser validado en laboratorio, sus implicaciones son profundas. Sugiere que muchos sistemas cuánticos actuales podrían mejorarse significativamente con ajustes relativamente pequeños, siempre que se entiendan y controlen las relaciones de fase y coherencia en el sistema.

Referencias

Cortesía de Muy Interesante



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