Hace más de cincuenta años, la humanidad logró por primera vez posar sus pies sobre la Luna y, desde entonces, no ha vuelto a repetir la hazaña. Desde el despegue del mítico programa Apolo han pasado más de cincuenta años y, aunque el mundo es hoy radicalmente distinto, la lógica de la competición por “conquistar” terrenos espaciales parece que vuelve a imponerse. Ahora son Estados Unidos y China quienes proclaman su determinación de enviar de nuevo astronautas al satélite terrestre “antes de que termine esta década”. Esta nueva carrera lunar, planteada como el “resurgir” de las misiones tripuladas, avanza entre tensiones geopolíticas, incertidumbres tecnológicas y los constantes vaivenes presupuestarios y políticos de la Casa Blanca, que amenazan con desestabilizar los planes de la NASA justo cuando Pekín acelera para tomar la delantera.
El plan de Estados Unidos para volver a la Luna ha sido bautizado como programa Artemis y se puso en marcha hace casi una década con la idea de “reconquistar” la Luna a través de tres vuelos. El primero, lanzado en 2022, se ideó para poner a prueba las nuevas tecnologías de la misión, incluido el cohete más grande jamás construido y la nueva cápsula Orión. El segundo, cuyo lanzamiento se espera entre febrero y abril de 2026, despegará con el objetivo de enviar una nave tripulada alrededor de la Luna pero sin maniobras de descenso en el suelo lunar. Y el tercero, previsto para 2028 o incluso 2029, buscará llevar a una nueva generación de astronautas a la superficie de la Luna. Lo que aún no está claro es si se logrará. Sobre todo tras los recortes en la NASA y las continuas disputas entre Donald Trump y Elon Musk.
Los recortes anunciados por Trump ya han causado grandes retrasos en el calendario de misiones Artemis y amenaza con cancelar varios elementos claves del programa
Desde la llegada de Trump a la presidencia, el programa Artemis se ha tambaleado varias veces y ha acumulado retrasos de más de un lustro. Los recortes en la NASA han dejado en un limbo algunos de los elementos esenciales de la misión como son el nuevo Sistema de Lanzamiento Espacial y la cápsula con la que se aspira a transportar a los astronautas, que podrían sufrir recortes sustanciales o, según apuntan algunos analistas, incluso eliminarse definitivamente del programa.
Paralelamente, las disputas con Musk han sembrado dudas sobre si se continuaría apostando por la nave Starship de SpaceX como vehículo para llevar a cabo el alunizaje o si se dará otro volantazo. También son varias las voces que afirman que la Administración Trump prevé dar marcha atrás en los aspectos más inclusivos de la misión, como la promesa de llevar a la primera mujer y a la primera persona de color a la Luna.
El plan de China para llegar a la Luna
China, por su parte, ha anunciado recientemente que también está trabajando en el despegue de un programa propio de exploración lunar con el objetivo de enviar taikonautas a la Luna antes de 2030. Según ha explicado la Agencia Espacial China (CNSA), su plan ya está en marcha e incluye desde el desarrollo de un cohete de nueva generación como el Long March 10, la creación de una nueva nave tripulada y de un módulo lunar específicamente diseñado para descender sobre la superficie luna. Pekín prevé lanzar estos elementos por separado, ensamblarlos en órbita lunar y completar misiones iniciales de corta duración, centradas en la exploración científica, la validación tecnológica y la preparación de “una futura base lunar internacional” junto a Rusia y otros socios afines.
La agencia espacial china ha anunciado sus planes para llevar taikonautas a la Luna antes de 2030 y construir una base espacial internacional con Rusia
El plan chino cuenta con el respaldo unánime del Gobierno de Xi Jinping y del Partido Comunista, así como del conjunto de la industria espacial asiática. Todo esto, unido a las crecientes tensiones geopolíticas, las enemistades transoceánicas y la competencia entre estados por demostrar su poder, podría dar lugar a una nueva carrera espacial acelerada por ver quién es el primer gobierno en lograr la llegada de sus astronautas a la Luna. En los próximos meses, con el despegue de la segunda misión Artemis, que llevará a una tripulación de cuatro personas a un viaje alrededor de la Luna es posible que tanto Estados Unidos como China aprovechen la ocasión para hacer nuevos anuncios sobre sus planes lunares y, quizás, hasta pisar el acelerador para ver quién gana esta batalla con enormes implicaciones políticas y económicas.
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Cortesía de El Periodico
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