Durante siglos, la creta umbrica mencionada por Plinio el Viejo ha sido una de esas materias primas antiguas cuya identidad exacta parecía condenada a permanecer en el terreno de la conjetura. Aunque las fuentes de la Antigüedad describían sus propiedades y usos, la ausencia de un anclaje geológico preciso dificultaba la posibilidad de identificarla con exactitud. Una investigación científica reciente publicada en Archaeological and Anthropological Sciences, sin embargo, ha sometido a esta arcilla a un análisis empírico riguroso. Gracias a la combinación de filología clásica, geoquímica y arqueometría, los investigadores han propuesto una hipótesis sólida y fundamentada que reduce drásticamente el margen de incertidumbre sobre la naturaleza de esta sustancia.
Plinio el Viejo y el problema de las cretae romanas
En su Naturalis Historia, Plinio enumera distintos tipos de creta o arcilla que se empleaban en campos tan diversos como la medicina y el tratamiento textil. Entre ellas, el autor especifica que la creta umbrica se usaba para renovar los tejidos tras los procesos de lavado y fumigación.
Plinio distingue entre sus distintas variedades, aplicaciones y propiedades físicas. Así, menciona su capacidad de expandirse en contacto con el agua, un detalle crucial para los investigadores contemporáneos. Con todo, el autor latino nunca especificó con claridad el origen geográfico exacto de esta arcilla, lo que ha alimentado los debates historiográficos durante décadas.
Entre la tradición médica y el uso industrial del barro
Las fuentes antiguas muestran que las cretae eran productos de uso especializado integrados en los circuitos económicos. En concreto, la creta umbrica no se utilizaba para blanquear tejidos —función reservada a otras variedades—, sino para devolverles su lustre y suavidad. Esta función intermedia exigía propiedades mineralógicas específicas, especialmente en lo que concernía a una elevada capacidad adsorbente. La dificultad principal a la que tuvo que enfrentarse el equipo de investigadores residía en convertir estas descripciones funcionales de los textos en parámetros medibles en el laboratorio, algo que solo la ciencia de materiales contemporánea podía abordar con solvencia.
Terra di Nocera: una arcilla con una larga historia
El estudio publicado en Archaeological and Anthropological Sciences en 2026 se centra en la llamada Terra di Nocera, una arcilla blanca procedente de Nocera Umbra (Italia). Conocida al menos desde el siglo XVI por sus usos terapéuticos y cosméticos, los médicos y eruditos de la Edad Moderna la incluyeron entre las terrae más célebres del mundo antiguo. La persistencia de esta tradición local, por tanto, ofrecía una oportunidad única para rastrear las posibles continuidades materiales entre las fuentes antiguas y los usos modernos y contemporáneos.

Un enfoque multidisciplinar para un problema antiguo
Los investigadores combinaron análisis geoquímicos, mineralógicos y comparativos y los aplicaron a tres conjuntos de materiales. Así, emplearon la Terra di Nocera moderna, las muestras geológicas de la formación Scaglia Cinerea y las masas de arcilla sin cocer halladas en las necrópolis umbras de la Edad del Hierro. Este enfoque permitió evaluar tanto las composiciones químicas como los contextos de uso y circulación, algo imprescindible para interpretar correctamente los datos.
La Scaglia Cinerea como posible fuente primaria
Los resultados muestran que la Terra di Nocera procede de la formación geológica conocida como Scaglia Cinerea, rica en calcita y con una fracción arcillosa dominada por la illita y las esmectitas. Estas últimas son minerales bien conocidos por su elevada capacidad adsorbente.
Desde un punto de vista funcional, esta composición encaja bien con las propiedades atribuidas por Plinio a la creta umbrica. De hecho, tal coincidencia no se limita a un solo parámetro, sino que se reproduce de manera consistente en los distintos análisis realizados por el equipo.

Las arcillas funerarias de Colfiorito y Serravalle di Chienti
El estudio también comparó la Terra di Nocera con las masas de arcilla halladas en tumbas umbrias datadas entre los siglos VI y V a.C. El análisis químico revela una compatibilidad notable entre algunas de estas arcillas y el material del afloramiento de Scaglia Cinerea, lo que sugiere un conocimiento y un uso temprano de este material en la región.
Una sustancia esquiva entre la filología y la arqueología
Pese a la solidez de los datos, los autores de la investigación han preferido mantener la cautela. No se puede afirmar de forma categórica que la Terra di Nocera y la creta umbrica sean exactamente el mismo material, ya que los procesos postdeposicionales, las mezclas intencionales o los cambios en los métodos de preparación pudieron alterar la composición original. Aun así, la convergencia de evidencias hace que la identificación propuesta sea altamente verosímil.
La posible identificación de la creta umbrica permite comprender mejor los circuitos de abastecimiento de materias primas en el mundo romano, así como el nivel de especialización tecnológica alcanzado en sectores productivos como el textil. Este estudio demuestra, por tanto, que las descripciones técnicas de los autores clásicos pueden dialogar de manera fructífera con la ciencia moderna, siempre que se adopte una metodología rigurosa.

Cuando el laboratorio ilumina las fuentes antiguas
Aunque la investigación no resuelve de forma definitiva todos los interrogantes, marca un punto de inflexión en el estudio de la tecnología de la Antigüedad. Gracias a la combinación de análisis arqueométricos y la lectura crítica de las fuentes, la creta umbrica ha dejado de ser una entidad abstracta para convertirse en un material tangible. La ciencia contemporánea demuestra que incluso los textos más antiguos pueden seguir generando nuevos conocimientos.
Referencias
- Gliozzo, E., Fantozzi, P. L., Frapiccini, N., Xanthopoulou, V. e Iliopoulos, I. 2026. “Pliny’s Creta umbrica reconsidered: connections with Terra di Nocera and clay loaves from Umbrian necropoleis”. Archaeological and Anthropological Sciences, 18, 10. DOI: https://doi.org/10.1007/s12520-025-02379-0
Cortesía de Muy Interesante
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