La administración de Donald Trump mantiene desde hace varios meses sus portaaviones en el Caribe, donde se han bombardeado al menos 18 “narcolanchas” que supuestamente zarpan desde Sudamérica con destino a Estados Unidos.
Esto se suma a la reciente captura del líder del régimen venezolano, Nicolás Maduro, junto a su esposa Cilia Flores, quienes ya comparecieron en una primera audiencia ante el juez Alvin K. Hellerstein, del Distrito Sur de Nueva York.
Tras llevar a cabo su operación militar con éxito, el mandatario republicano estaría trasladando los buques de transporte anfibio USS Iwo Jima y USS San Antonio hacia las aguas al norte de Cuba, en el océano Atlántico, según reveló la agencia EFE.
El movimiento se produciría como parte de un plan aún desconocido, en el que Estados Unidos mantendría igualmente su presencia militar, aunque ya se haya reducido en unos 3.000 efectivos, dejando todavía al menos 12.000 soldados en la región. No todos los militares se retiran: por el momento, algunos permanecen en el Caribe, mientras otros se desplazan más cerca de Cuba.
La dictadura cubana, por su parte, ha realizado algunos movimientos que han generado sospecha tras la muerte de las 32 personas que formaban parte del esquema de protección de Maduro. El 8 de enero un avión Ilyushin Il‑96‑300 con matrícula CU‑T1250, perteneciente a la aerolínea oficial Cubana de Aviación, abortó su intento de aterrizaje en Venezuela.
La plataforma FlightRadar24 pudo constatar que la aeronave había hecho varios giros antes de regresar a Cuba. Hasta el momento no hay un comunicado oficial que explique la situación, aunque medios como CubitaNow señalaron que se trataba de un avión cuatrimotor que el lunes anterior ya había realizado otro vuelo desde el Aeropuerto Internacional José Martí (La Habana) con destino a Venezuela.
Sin embargo, una fuente anónima dijo al medio 14ymedio que ese lunes la aeronave iba “llena de militares” y que se suponía que se iban “a quedar allá (en Venezuela)” en medio de una operación realizada con total discreción, ya que no intervino el personal habitual del aeropuerto, sino únicamente militares. Por esa razón, la matrícula no aparecía en las plataformas públicas de rastreo en ese momento; es decir, se trataba de un “avión fantasma” porque el transpondedor estaba apagado.
Cuba y Venezuela mantienen una estrecha relación en materia de petróleo, puesto que el país suramericano ha enviado grandes cantidades de crudo a la isla. Sin embargo, con la captura de Nicolás Maduro la situación ha cambiado, ya que este viernes llegó a La Habana un petrolero cargado con 85.000 barriles de crudo procedente de México.
El petrolero Ocean Mariner salió el 5 de enero de la terminal de Petróleos Mexicanos (Pemex), ubicada en Pajaritos en el puerto de Coatzacoalcos (este), con destino a la refineria Ñico López en La Habana, dijo a AFP Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas. Pemex no confirmó esta información ante una solicitud de la AFP.
La presidenta Claudia Sheinbaum admitió esta semana que ante la crisis que afronta Venezuela, “evidentemente México se vuelve un proveedor importante” de la isla comunista. La mandataria respondió en su habitual conferencia a una pregunta sobre un reporte del diario británico Financial Times que reveló que en 2025 los envíos de petróleo mexicano a Cuba superaron a los de Venezuela.
Agregó que estas entregas se hacen bajo contratos o un esquema de “ayuda humanitaria”, pero su gobierno no ha hecho públicos estos convenios ni la manera en que La Habana paga el crudo.
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Cortesía de El Colombiano
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