
La división de astrofísica de la NASA inauguró su calendario de lanzamientos de este año con el despegue de una nueva misión científica desde la base de Vandenberg, en California. A bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, que despegó al mediodía (madrugada local), se puso en órbita el telescopio Pandora junto a otras cargas científicas.
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Aunque esta operación posee un perfil más discreto en comparación con las misiones lunares previstas o el lanzamiento del telescopio Nancy Grace Roman el próximo año, este hito demuestra las capacidades de la agencia espacial estadounidense para diversificar sus métodos de exploración y continuar el estudio de mundos lejanos.
Se explorará al menos una veintena de planetas
El objetivo central de Pandora es estudiar las esquivas atmósferas de al menos una veintena de planetas utilizando espectros de luz visible e infrarroja. El instrumento cuenta con un telescopio tipo Cassegrain de medio metro de largo y una apertura de 45 centímetros, un diseño notablemente pequeño pero estratégico.
Esta misión busca ahorrar los millones de dólares que cuesta utilizar observatorios más grandes y demandados como el James Webb, además de servir para validar tecnologías fundamentales de cara al futuro “Habitable Worlds Observatory”, el próximo supertelescopio de la NASA.
El lanzamiento de Pandora se enmarca en una misión de tipo “rideshare” (vuelo compartido) de SpaceX, diseñada para transportar múltiples satélites pequeños cuyos operadores buscan alternativas económicas frente a lanzamientos dedicados.
La misión se dividio en dos fases
En total, el vuelo transportó cuarenta orbitadores que se liberarán en dos fases: una primera tras el apagado inicial de la segunda etapa y el resto después de un breve encendido posterior. Esta modalidad permite a la agencia y a otros operadores acceder al espacio de manera eficiente y colaborativa, optimizando los costos de puesta en órbita.
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Pandora no viaja sola en esta travesía; la NASA incluyó otros dos observatorios de formato “cubesat” en la carga útil. El primero, BlackCAT, es un dispositivo del tamaño de una caja de cereales destinado a observar emisiones de rayos gamma de agujeros negros y probar sensores de rayos X de alta velocidad. El tercer telescopio es SPARCS, diseñado para estudiar las llamaradas y eventos solares destructivos, aportando datos vitales para comprender las zonas de habitabilidad de estrellas cercanas y los entornos que podrían albergar vida.
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AS
Cortesía de El Informador
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