El 2026 redefine la sostenibilidad empresarial en México

Este año se perfila como un punto de inflexión para la sostenibilidad empresarial en México. De acuerdo con especialistas en ESG y sostenibilidad corporativa, el enfoque dejará atrás la narrativa aspiracional y se consolidará como una agenda regulatoria, operativa y estratégica que impacta directamente la competitividad, el acceso a capital y la continuidad del negocio.

Una nueva lógica regulatoria

Para Edgar López Pimentel, director de Expok, la principal tendencia será la coexistencia de dos realidades regulatorias que exigirán una lectura estratégica por parte de las empresas. Mientras que en México avanzan de forma gradual las exigencias en materia ambiental, social y de gobernanza a nivel global se observa una moderación y ajuste de los grandes marcos de reporte. “En 2026 estas dos dinámicas convergen. La sostenibilidad deja de responder a una sola señal regulatoria y pasa a depender de obligaciones locales crecientes, combinadas con exigencias selectivas de la cadena de valor internacional”, explica

Este escenario, advierte, obligará a las empresas mexicanas a tomar decisiones claras sobre el papel que jugará la sostenibilidad en su modelo de negocio. “El desafío ahora es identificar lo verdaderamente relevante, evaluar riesgos materiales y alinear metas con la estrategia de valor, mediante un liderazgo transversal y capacidades distribuidas en toda la organización”, señala López Pimentel.

Desde una perspectiva operativa, Gwenaelle Gerard, fundadora y CEO de ResponSable, considera que 2026 marca el fin definitivo de la autorregulación. En su análisis, los estándares ESG obligatorios y su enforcement se intensificarán en América Latina, impulsados tanto por reguladores como por instituciones financieras. “La sostenibilidad deja de ser un tema aspiracional para convertirse en una realidad regulatoria y operativa inevitable”, afirma.

Gerard subraya que uno de los cambios más relevantes será el fortalecimiento del componente social dentro de ESG, particularmente en sectores que operan en territorios complejos. “La licencia social para operar es hoy tan crítica como cualquier concesión legal; sin ella, las empresas enfrentan bloqueos, conflictos y pérdidas económicas reales”, advierte. En este contexto, la gestión social deja de ser filantropía para convertirse en un mecanismo de mitigación de riesgos operativos y legales.

Del compromiso al cumplimiento

Otro eje clave para 2026 será el paso de la medición a la acción. Tras años de inversión en contabilidad de emisiones y sistemas de reporte, la presión de los objetivos climáticos de 2030 y el combate al greenwashing obligarán a priorizar reducciones reales. “Los datos seguirán siendo esenciales, pero como herramienta para la acción, no como un fin en sí mismo”, puntualiza Gerard.

Por su parte, Ramón Édgar Del Castillo Valdivia, socio consultor de la firma MutaRSE, coincide en que el fortalecimiento del enfoque ASG se reflejará especialmente en la cadena de valor. Las grandes empresas, explica, están trasladando sus exigencias a proveedores mediante auditorías, evaluaciones y cuestionarios de sostenibilidad. “Las empresas privadas grandes están adoptando cada vez más el ASG para gestionar sus operaciones, influyendo directamente en sus empresas proveedoras”, señala.

Este efecto cascada representa un riesgo significativo para las PyMEs, muchas de las cuales dependen en gran medida de clientes corporativos. “Estas evaluaciones pueden poner en riesgo no solo la relación comercial, sino la continuidad del negocio, ya que para muchas PyMEs vender a grandes empresas representa hasta el 50% de sus ingresos”, advierte Del Castillo.

A nivel regulatorio, destaca que México avanzará en la alineación con estándares internacionales como el IPCC, el GHG Protocol e ISO 14064, mientras instrumentos como el Registro Nacional de Emisiones evolucionarán hacia un enfoque más estratégico y climático. En este contexto, las verificaciones independientes dejarán de ser una buena práctica para convertirse en una expectativa regulatoria.

En conjunto, las visiones de los tres especialistas coinciden en un punto central: en 2026, la sostenibilidad ya no será una agenda paralela. Será una variable crítica de gestión empresarial, donde la falta de preparación tendrá costos tangibles en términos de cumplimiento, operación, reputación y acceso a mercados.

Cortesía de El Economista



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