
El futbol mexicano es capaz de entregar escenarios surrealistas, pero pocos como el de este miércoles. Cruz Azul, el equipo que presume ser una institución de élite, saltará a la cancha del Estadio Cuauhtémoc a las 17:00 horas no como visitante, sino como un “local” exiliado. Tras ser expulsados de Ciudad Universitaria por roces directivos, La Máquina llega a Puebla con el orgullo herido y la urgencia de quien ya se siente tarde en el torneo.
LEE: Manchester United anuncia a exjugador como director técnico
El proyecto de Nicolás Larcamón (quien, irónicamente, vuelve a la que fue su casa) inició el Clausura 2026 con el pie izquierdo. La derrota ante León dejó al descubierto que los nombres rimbombantes como Palavecino o el esperado Miguel Borja no sirven de nada si la estructura defensiva sigue siendo de papel. Para Cruz Azul, jugar en Puebla es perder su zona de confort; es ser un gitano en su propio país. Si no logran sumar de a tres ante su “nueva” afición, la mudanza a la Angelópolis empezará a oler a tragedia prematura.
Del otro lado llega el Atlas. Si bien los Rojinegros marchan con paso perfecto tras derrotar al Puebla en la jornada inaugural, su funcionamiento sigue siendo raquítico. El triunfo por la mínima fue más un castigo a la inoperancia del rival que un mérito propio de los dirigidos por Diego Cocca.
La “limpieza profunda” que presumió la directiva de Orlegi en invierno parece más una medida desesperada por reducir nómina que un plan deportivo serio. Se deshicieron de Cóccaro y Manotas, pero el peso ofensivo sigue recayendo en un Eduardo Aguirre que pelea solo contra el mundo y un Uros Durdjevic que aún debe demostrar que no es otro extranjero de paso fugaz.
LEE: Mike Tomlin se va de los Steelers tras 19 temporadas
Para la Furia, este partido es la prueba de fuego: o confirman que la reestructuración tiene pies y cabeza, o aceptan que el triunfo en la fecha uno fue un simple espejismo ante un equipo desahuciado.
En el Cuauhtémoc no habrá frío por el clima, sino por la frialdad de una grada que no le pertenece a ninguno. Cruz Azul tiene la obligación; Atlas tiene la oportunidad de demostrar que no es el equipo mediocre que terminó en el lugar 14 el torneo pasado. Cualquier resultado que no sea una victoria será un fracaso estrepitoso para la gestión de La Noria.
SV
Cortesía de El Informador
Dejanos un comentario: