
Cuando el aparato digestivo está inflamado, los alimentos crudos, fibrosos o muy condimentados suelen empeorar los síntomas. Las verduras bien cocidas reducen su fibra insoluble, lo que las hace más tolerables. El jengibre, usado con moderación, aporta compuestos bioactivos asociados a la reducción de gases, náuseas e inflamación digestiva leve, además de estimular suavemente la digestión.
El resultado es una sopa que hidrata, aporta nutrientes y calma, sin forzar al intestino.
Sopa de verduras cocidas con jengibre
Ingredientes (2 porciones):
1 zanahoria mediana, pelada y en rodajas
1 calabacita, en cubos
½ papa, en cubos pequeños
1 trozo pequeño de jengibre fresco (1–2 cm), pelado
1 litro de agua o caldo de verduras muy ligero
Sal mínima al gusto
1 cucharadita de aceite de oliva (opcional)
Preparación:
Coloca el agua o caldo en una olla y agrega la zanahoria, la papa y el jengibre.
Cocina a fuego medio durante 10 minutos.
Incorpora la calabacita y cocina 5–7 minutos más, hasta que las verduras estén suaves.
Retira el trozo de jengibre si deseas un sabor más delicado.
Ajusta la sal y añade el aceite de oliva al final.
Cómo y cuándo consumirla
Ideal como comida ligera o cena temprana.
Funciona bien en días de inflamación, gases o digestión lenta.
Puede tomarse varios días seguidos sin problema.
Consideraciones importantes
Evita cebolla, ajo crudo, chile o especias fuertes si hay inflamación activa.
El jengibre debe usarse en cantidad moderada; más no es mejor.
Personas con gastritis activa deben probar primero con una porción pequeña.
Cortesía de El Economista
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