El gobernador de Sonora Alfonso Durazo no se resigna a dejar pasar su chance de ser secretario de Gobernación. En las últimas horas ha enviado mensajes a Palacio Nacional para promoverse como una suerte de facilitador con el Verde y el PT, que de momento se muestran reticentes para avalar la reforma electoral.
Durazo quiere ser el arquitecto de una negociación política frente a un clima dominante en la cúpula del Gobierno que va en la dirección contraria, o sea, advertir al Verde y al PT con profundas pesquisas de la UIF a sus principales referentes.
Esta línea dura está muy presente en el entorno presidencial y a esto se atribuye la desesperación del senador Manuel Velasco para que el gobernador de San Luis Potosí vetara una ley electoral en favor de su esposa.
Es entendible: el oficialismo, asediado por Estados Unidos y en las horas más bajas de la relación bilateral, no puede permitirse disidencias internas.
Para Claudia Sheinbaum el recorte de los pluris, la quita de prerrogativas es, al igual que las normas anti nepotismo, el corazón de esta reforma. Sin esos elementos todo se reduce a acotar los órganos electorales lo cual no es un mensaje conveniente en el momento actual.
El gobernador de Sonora, en cambio, le ofrece a Sheinbaum una negociación política que no lesione la alianza oficialista rumbo al año que viene.
El intento es pertinente porque, por estas horas, a Durazo en Palacio lo empujan hacia tomar más fuerza al interior de Morena, algo que al gobernador no le termina de convencer.
Debe decirse: la presidente está muy decepcionada tanto de Luisa María Alcalde como de Andy López Beltrán, aunque este siga anunciando el crecimiento el padrón de militantes. Entiende a Morena como un partido que pierde terreno en la discusión pública y con un esfuerzo estéril en la búsqueda de ampliar el voto duro, concretamente en los sectores más jóvenes del electorado.
Frente a este escenario es que se menciona la opción Durazo. El gobernador no está convencido y cree, más bien, que se trata de un artilugio de Omar García Harfuch que no lo quiere despachando en Bucareli.
Durazo, desde ya, tiene todo muy pensado. La semana pasada cuando le dijeron que el embajador Esteban Moctezuma tuvo un papel mediocre en una reunión para hablar de Venezuela comenzó a deslizar a ciertos amigos de la prensa que la actual titular de Segob, Rosa Icela Rodríguez, sería una buena embajadora en Estados Unidos.
Cortesía de La Política Online
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