Jorge Serio Salomón asume presidencia del Centro Libanés y destaca apertura a una nueva etapa institucional

Jorge Serio Salomón rindió protesta como nuevo presidente del Consejo Directivo del Centro Libanés A.C., en una ceremonia en la que subrayó que su gestión buscará fortalecer a la comunidad mexicano-libanesa, preservar sus raíces culturales y consolidar a la institución como un espacio de unidad, servicio y proyección social.

Durante su mensaje, afirmó que su llegada a la presidencia no representa sólo un relevo administrativo, sino la continuidad de un proyecto personal vinculado al Centro Libanés desde su infancia. Señaló que su gestión se basará en el trabajo colectivo, el respeto a los estatutos y el compromiso con la membresía, al tiempo que agradeció la confianza depositada por los asociados patronos y expresidentes.

Serio Salomón destacó que uno de los ejes de su administración será fortalecer la vida comunitaria, mejorar los servicios e instalaciones del Centro y mantener espacios culturales que permitan preservar la identidad y tradiciones de la comunidad mexicano-libanesa.

Asimismo, expresó su intención de impulsar una gestión cercana a los socios y orientada a consolidar a la institución como un referente social y cultural dentro y fuera del país.

En ese contexto, subrayó que asume la presidencia respaldado por un Consejo Directivo plural y con perfiles diversos, lo que, dijo, permitirá construir acuerdos y tomar decisiones con visión de largo plazo. 

“El trabajo colectivo siempre será más grande que cualquier logro individual”, expresó ante la asamblea.

A su vez, reconoció la labor del presidente saliente, Javier Dergal Kalkech, quien, durante su mensaje, destacó que su administración enfrentó decisiones complejas y procesos de transformación institucional, pero aseguró que deja una base sólida para la continuidad del proyecto encabezado ahora por Serio Salomón.

Dergal Kalkech sostuvo que su gestión buscó conducirse con apego a los estatutos y con responsabilidad institucional, privilegiando siempre el interés del Centro Libanés por encima de diferencias internas. Reconoció que hubo debates y momentos de tensión dentro del consejo, pero consideró que ese ejercicio permitió tomar decisiones relevantes para el futuro de la institución.

El expresidente subrayó que los cambios impulsados durante su periodo no fueron decisiones unilaterales, sino acuerdos construidos con el Consejo Directivo, y confió en que varios de esos procesos tendrán continuidad bajo la nueva administración. También agradeció el respaldo de los socios, colaboradores y de su familia durante su periodo al frente del organismo.

Uno de los momentos relevantes de la sesión fue la elección y presentación de Lizette Neme Bechara como segunda consejera del Consejo Directivo, tras resultar la única candidatura vigente en el proceso estatutario. En su intervención, afirmó que su incorporación al consejo responde al compromiso de honrar el legado de la comunidad, servir desde el presente y contribuir a la construcción de un Centro Libanés más incluyente.

Tanto el presidente entrante como el saliente coincidieron en que su llegada representa un paso significativo hacia la eventual consolidación de la primera mujer presidenta de la institución, al considerar que abre una nueva etapa en la participación femenina dentro de los espacios de toma de decisiones del Centro.

La ceremonia contó con la presencia de representantes de distintos poderes y niveles de gobierno, entre ellos Manola Zabalza Aldama, secretaria de Desarrollo Económico de la Ciudad de México, en representación de la jefa de Gobierno, Clara Brugada; Jesús Sesma Suárez, presidente de la Mesa Directiva del Congreso capitalino, y Rafael Guerra Álvarez, presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México. También asistieron la ministra de la Suprema Corte, Loretta Ortiz Ahlf; el director del IMPI, Santiago Nieto Castillo, y el coordinador general del C5, Salvador Guerrero Chiprés, entre otros invitados.

Con esta renovación en su Consejo Directivo, el Centro Libanés abre una nueva etapa marcada por la continuidad institucional, la apertura hacia una mayor participación femenina y el fortalecimiento de su papel como referente cultural y social de la comunidad mexicano-libanesa en México.

CS

Cortesía de El Heraldo de México



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