El yacimiento de Amos y sus vínculos con Mesopotamia: hayan una joya de plata con la representación de la diosa mesopotámica Ishtar

La arqueología vuelve a probar que las influencias culturales y artísticas viajaban libremente en el mundo antiguo. Durante la campaña de excavaciones de 2025 en Amos, antigua ciudad costera situada en la actual provincia de Muğla (Turquía), se ha descubierto un colgante de plata decorado con una figura que los especialistas han identificado con la diosa mesopotámica Ishtar. Aunque de dimensiones modestas, este peculiar ornamento revela las conexiones culturales, comerciales y religiosas que existían entre las civilizaciones de Anatolia, el Levante y el corazón de Mesopotamia durante la antigüedad.

El hallazgo se produjo en el marco de las investigaciones arqueológicas sistemáticas que se desarrollan en el yacimiento y que buscan reconstruir la evolución urbana, económica y simbólica de la ciudad. La aparición de un objeto con una iconografía claramente asociada al mundo mesopotámico ha despertado un notable interés entre los especialistas, ya que aporta nuevas claves sobre la circulación de creencias y símbolos religiosos más allá de sus fronteras.

Amos. Fuente: Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía/Anatolian Archaeology

Amos: un enclave marítimo de vital importancia

La ciudad de Amos se alza sobre la colina de Asarcık Hill, desde donde domina el golfo de Gökova y las rutas marítimas que conectaban el mar Egeo con el Mediterráneo oriental. Fundado hace más de 2.200 años, durante los períodos helenístico y romano temprano, este asentamiento se convirtió en un nodo clave para el intercambio de bienes, personas e ideas entre distintas regiones del Mediterráneo.

La primera investigación arqueológica documentada en el yacimiento se realizó en 1948. El arqueólogo George E. Bean identificó tanto estructuras arquitectónicas como evidencias epigráficas que aportaron información sobre la organización económica de la ciudad.

Las recientes excavaciones que lidera el profesor Mehmet Gürbüzer, de la Universidad de Mugla, han sacado a la luz una ciudad bien estructurada, con murallas defensivas, zonas residenciales, un teatro bien conservado y espacios de culto, como el templo de Apolo Samnaios. Estos elementos confirman que Amos fue un centro urbano dinámico, integrado en redes económicas y culturales de largo alcance. Tal participación activa en las redes del intercambio explicaría la presencia de objetos y símbolos procedentes de tradiciones diversas.

Colgante con representación de Ishtar
Colgante de plata hallado en Amos. Fuente: Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía

Un inusual colgante de plata

Durante las labores arqueológicas, el equipo encontró un colgante de plata trabajado con notable precisión técnica. Presenta dos motivos iconográficos de gran importancia en la Mesopotamia antigua: la figura de un león y la estrella de ocho puntas. Ambos elementos son símbolos asociados a Ishtar, una de las deidades más importantes del panteón mesopotámico.

El león, figura habitual en el arte del Antiguo Oriente Próximo, simboliza tanto el poder salvaje que se debe doblegar como la fuerza, la autoridad y el poder que caracterizan al rey. Todas estas cualidades encajan con la faceta guerrera de la diosa. La estrella de ocho puntas, por su parte, funciona como un emblema astral vinculado a la esfera celeste.

La iconografía responde a modelos bien establecidos en el ámbito mesopotámico, donde la representación de la diosa Ishtar (Inanna para los sumerios) se mantuvo sin grandes cambios durante milenios. La presencia de estos símbolos en un contexto anatolio demuestra la capacidad de aceptación, adaptación y difusión de las creencias religiosas antiguas.

Los arqueólogos subrayan que el colgante trasciende la función ornamental y recalcan su fuerte contenido simbólico. La combinación de los motivos decorativos sugiere que se podría interpretar como un amuleto protector, un marcador de identidad religiosa o un objeto cargado de significado ritual.

Amuleto de bronce con representación de Ishtar
Amuleto de bronce con representación de Ishtar (derecha). Fuente: MET Museum

Ishtar: una diosa con una trayectoria milenaria

Ishtar fue una de las divinidades más complejas y veneradas del Próximo Oriente antiguo. Su figura concentraba atributos aparentemente contradictorios, pues era a la vez diosa del amor, la sexualidad y la fertilidad, pero también de la guerra, el poder y la soberanía.

La estrella de ocho puntas asociada a Ishtar se relaciona con el planeta Venus, cuya aparición como estrella matutina y vespertina reforzaba la idea de la dualidad. El león, por su parte, encarna la fuerza indómita y la autoridad divina, atributos que acompañaron a la diosa en relieves, sellos y objetos personales distribuidos a lo largo y ancho del Próximo Oriente en la antigüedad.

Colgante con divinidad
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Amos, un crisol de culturas

La aparición de un objeto con iconografía mesopotámica en Amos sugiere que la ciudad participaba en primera línea en las redes de intercambio cultural, más allá del comercio de mercancías. Así, las creencias religiosas, los símbolos y las prácticas rituales también circulaban, transportadas por los comerciantes, los viajeros o las comunidades asentadas temporalmente en el puerto.

Los análisis preliminares sugieren que el colgante podría datarse entre el siglo VII y el siglo V a.C. En este contexto, Amos se configura como un espacio de contacto entre las distintas tradiciones culturales de la Antigüedad oriental, donde los elementos del mundo mesopotámico podían integrarse en entornos helenísticos sin perder su carga simbólica.

Colgante con diosa
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

Un objeto pequeño con grandes implicaciones

El colgante de plata constituye una prueba material de la circulación de ideas religiosas a larga distancia. Este tipo de objetos personales, además, resulta especialmente valioso para los arqueólogos, ya que refleja elecciones individuales, creencias íntimas y vínculos culturales que no siempre resultan visibles en los grandes edificios públicos.

La joya de plata descubierta en Amos no es únicamente un ejemplo de artesanía antigua, sino un testimonio tangible de las profundas conexiones entre el Mediterráneo y el Cercano Oriente. A través de sus símbolos, este objeto revela una historia de intercambios culturales en la que creencias, identidades y rutas comerciales se entrelazaron durante siglos.

El descubrimiento, por tanto, confirma que las religiones antiguas eran realidades dinámicas capaces de transformarse al entrar en contacto con nuevas comunidades. Amos emerge así como un escenario ideal para estudiar la hibridación cultural y simbólica en el Mediterráneo antiguo.

Referencias



Cortesía de Muy Interesante



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