
La Ciudad de México se alista para convertirse, como cada año, en el epicentro del arte en el mundo por una semana, con la presencia aquí de artistas de todas las escalas y en todos los formatos, galeristas de todos los tamaños, dealers, directoras de museos, gestoras culturales y, por supuesto, coleccionistas ávidos de lo que año con año se detona en todos los rincones de la urbe. Instituciones privadas y públicas renuevan sus exposiciones, muchas para dar cabida a los blockbusters de la creación.
El Museo de Arte Moderno (MAM), en la primera sección del Bosque de Chapultepec, está terminando de instalar, para su inauguración el 11 de febrero, una de las exhibiciones que está llamada a ser de las más comentadas de la temporada: “Rafael Lozano-Hemmer: Jardín inconcluso”, una exposición nocturna de éste, uno de los artistas mexicanos más reconocidos en el mundo, ubicado por sus instalaciones monumentales e hibridaciones entre la tecnología, la mecánica y, por supuesto, el espectador, porque sin él, la obra está inconclusa.
Cuando los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca gestaron el MAM en 1964, quisieron que su jardín funcionara como una “sala al aire libre”, como parte de la experiencia estética. Desde entonces, este jardín lleno de senderos que se bifurcan y que circundan el edificio emblema, ha sido habitado por más de 80 piezas de los apellidos más reconocidos del arte escultórico mexicano: Joy Laville, Manuel Felguérez, Mathias Goeritz, Vicente Rojo, Ana Pellicer, Laureana Toledo, Ángela Gurría, entre otras.
Es en este jardín, además de en la Sala Gamboa y el redondel del edificio, donde Lozano-Hemmer está haciendo existir nueve instalaciones para apreciarlas por la noche. Todas ellas, como en gran parte de la obra del nacido en la Ciudad de México en 1967, son sensoriales de manera recíproca, es decir, su mecanismo acciona cuando perciben la presencia humana: reaccionan en tiempo real al calor, la voz, el pulso o los movimientos del público.
Istalación para apreciarse de noche. Foto: Especial
Seis de estas obras han sido presentadas por el artista en otros espacios, pero fueron adaptadas para las nuevas condiciones, y tres piezas más fueron creadas exclusivamente para la ocasión. Es la primera gran exposición que Lozano-Hemmer presenta desde la muestra monográfica que le dedicó el MoMA de Nueva York hace una década.
Dado que la semana del arte es del 4 al 8 de febrero, la muestra seguramente estará ya lista para entonces y, antes de su apertura al público en general, estará disponible para recorridos privados durante este periodo en el que todo el mundo del arte está en la ciudad.
Preparativos. Foto: Rosario Servin
El artista toma el pulso
Imagine esto. Usted caminará por el Jardín Escultórico y observará una planicie llena de focos, como si fueran flores lumínicas, y percibirá cómo éstas se mueven al transitar por allí. Han detectado y están reaccionando a los latidos del corazón de quien pasa por allí. ¿Cómo lo hace? Cada persona debe colocar su mano en un sensor que registra su pulso y éste es convertido por un algoritmo en un ritmo lumínico que será posible apreciar. Cuando cada persona comparte su pulso, se suma a los latidos próximos de quienes le antecedieron.
“Lo que vamos a hacer en el Museo de Arte Moderno es una mezcla de la tecnología. No se trata de objetos, sino de experiencias que la gente tiene al hacer un recorrido”, señala el artista, quien actualmente reside en Canadá y cuyo equipo, también canadiense, está presente en México para afinar los detalles de la muestra, misma que es posible gracias a la colaboración del Gobierno de Québec y Antimodular Research, el estudio de Lozano-Hemmer en Montreal, del que viajaron 21 personas.
Asimismo, el artista propone por experiencia una calzada de sonidos que se activa de manera efímera solamente con las voces de quienes transitan y la cual recurre a una base de audios resguardados por la Fonoteca Nacional.
Como parte de esta selección de trabajos, el artista también trae a México “Thermal drift” (Deriva térmica), un dispositivo que detecta y visualiza la energía térmica de cada visitante y sus emisiones. El taller de Lozano-Hemmer explica:
“El proyecto utiliza una cámara térmica para detectar el calor y un sistema de partículas para visualizar su dispersión, mientras que la creación de imágenes computacionales revela la porosa frontera entre el cuerpo y el entorno”.
“Está fuera de control”
En la muestra, amplía Lozano-Hemmer, “no hay objetos en realidad y no hay un tiempo límite. Hay gente que ve las exposiciones, por ejemplo, en 60 minutos, otros se quedan 90. Si quieres correr y ver la exposición en 45 minutos, lo puedes hacer. Pero una idea que es muy importante de este tipo de instalaciones, y son dos reglas: número uno, están incompletas o inconclusas. Número dos, están fuera de control. Casi todas las piezas tienen algún tipo de interfaz para que la gente tenga una interacción directa con lo que está viendo”.
Y agrega: “A mí lo que me importa mucho es que no sean obras tecno optimistas. Mucha de la gente que trabaja con tecnología pretende que venga a resolver asuntos, y es exactamente lo contrario. Estoy muy sumada a la crítica de muchas de estas tecnologías, sobre todo inteligencia artificial y estoy siempre buscando la forma crítica o poética que pueda. Por otro lado, creo que el arte es una excusa para crear comunidad, crear diálogo entre participantes de realidades muy dispares, es algo que tenemos que rescatar como fundamental en una época política en la que lo que reina es la división”.
Las obras están inconclusas porque deben ser completadas por el público y está por saberse qué resultados se obtienen.
“Rafael Lozano-Hemmer: Jardín inconcluso”
Rafael Lozano-Hemmer
Museo de Arte Moderno
Del 11 de febrero al 25 de abril
Miércoles y jueves: 19:00 a 22:00 horas
Viernes y sábado: 19:00 a 23:00 horas
Boletos en taquilla o
feverup.com
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“Se enmarcan en una especie de intervención para espacio público, pero con una vocación de dramaturgia. Queremos que el público que viene a ver una de estas exposiciones tenga una experiencia tras otra”.
Rafael Lozano-Hemmer, artista tecnológico
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Palmarés de Lozano-Hemmer
BAFTA British Academy Award for Interactive Art – Londres, 2005
Rockefeller-Ford Fellowship – Nueva York, 2003
Trophée des Lumiéres – Lyon, 2003
International Bauhaus Award, Primer premio – Dessau, Alemania, 2002
BAFTA British Academy Award for Interactive Art – Londres, 2002
Excellence Award, Media Arts Festival, CG Arts – Tokio, 2000
Ars Electronica, Interactive Art Distinction – Linz, Austria, 2002
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Cortesía de El Economista
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