
La zona metropolitana de Guadalajara enfrenta una sobreoferta de departamentos, principalmente en el segmento de precios que va de los 3 a los 4 millones de pesos, informó la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI Occidente). Esta situación ha generado mayores dificultades para la comercialización de vivienda vertical, en un contexto marcado por el encarecimiento de los costos de construcción y una demanda más cautelosa.
Gustavo Núñez, vicepresidente de ADI Occidente, explicó que los departamentos con precios que oscilan entre los dos y tres millones y medio de pesos, así como aquellos que alcanzan hasta los seis millones de pesos, presentan problemas para su desplazamiento en el mercado. Detalló que esta dificultad está relacionada tanto con los precios como con el tamaño de las viviendas.
De acuerdo con el directivo, tras la pandemia de Covid-19 los materiales de construcción registraron incrementos superiores al 60 por ciento, lo que impactó directamente en el precio final de los inmuebles, con alzas cercanas al 20 por ciento para el consumidor. Este encarecimiento no fue acompañado por un crecimiento equivalente en los ingresos de la población.
“Los precios subieron, pero los salarios no han subido tanto, entonces eso hace que los tamaños sean más chicos y de mayor precio; la gente prefiere rentar”, señaló Núñez. Esta combinación ha modificado el comportamiento de los compradores potenciales, quienes optan por el arrendamiento ante la dificultad de acceder a una vivienda propia.
La mayor concentración de la sobreoferta se localiza en Guadalajara y Zapopan, particularmente en colonias como Zona Real, Americana, Monraz, Andares y Providencia, donde se ha intensificado el desarrollo de vivienda vertical en los últimos años. En estas zonas predominan departamentos de dimensiones reducidas, lo que limita su atractivo para ciertos segmentos de la población.
Núñez detalló que la mayoría de los edificios que actualmente se observan en la ciudad cuentan con departamentos de entre 35 y 50 metros cuadrados, cuyos precios se ubican justamente en el rango de los 3 a 4 millones de pesos. Este tipo de unidades, señaló, son las más complicadas de comercializar debido a la amplia oferta existente.
“Hay mucha oferta en ese rubro; yo creo que está más del 50 por ciento de la oferta”, afirmó el vicepresidente de ADI Occidente, al referirse a este segmento específico del mercado inmobiliario metropolitano.
Durante 2025, el sector enfrentó diversos retos que influyeron en su desempeño. Entre los principales problemas se encontraron los retrasos en la permisología y la incertidumbre económica, factores que llevaron a muchas personas a aplazar la decisión de adquirir un departamento o vivienda.
Como resultado, los desarrolladores no alcanzaron las metas de colocación que tenían previstas. Núñez explicó que, en promedio, el sector se quedó entre 15 y 20 por ciento por debajo de lo planeado. Indicó que algunos desarrolladores reportaron mayores tiempos de espera en la obtención de permisos, lo que afectó directamente el cumplimiento de sus objetivos.
A pesar de este panorama, el año no fue considerado negativo en su totalidad. En 2025, los socios de ADI Occidente desarrollaron alrededor de 23 proyectos que incluyen torres de departamentos, oficinas, espacios comerciales y parques industriales.
Para 2026, los desarrolladores mantienen expectativas positivas y prevén concretar alrededor de 25 proyectos. De acuerdo con Núñez, estas inversiones representarían un monto estimado de entre mil y mil 200 millones de dólares en un solo año, lo que refleja la confianza del sector en el potencial de la zona metropolitana de Guadalajara.
La construcción de edificios de vivienda vertical en la ciudad busca optimizar el uso del suelo urbano, ofreciendo soluciones habitacionales en espacios reducidos y contribuyendo a la densificación ordenada de las zonas metropolitanas.
¿Qué se necesita para comprar este tipo de vivienda?
Para adquirir un departamento es indispensable contar con documentación legal y cumplir requisitos financieros básicos.
- Los compradores deben presentar identificación oficial (INE o pasaporte), CURP y comprobante de domicilio actual, además de RFC para efectos fiscales.
- El proceso exige un contrato de compraventa y que la transacción se realice ante notario público, quien verificará la titularidad y la ausencia de gravámenes.
- También se requieren certificados de libertad de gravamen y pagos al corriente de predial y servicios, y en caso de hipoteca, cumplir los criterios del banco para crédito.
CT
Cortesía de El Informador
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