La Cultura de la Paz, Polarización vs. Diálogo

“El diálogo en sí mismo es un rechazo a la agresión”. Jacques Lacan

En diversas oportunidades hemos escrito sobre la polarización que impulsa el oficialismo desde antes de arribar al poder, alimentando el conflicto político, la discordia, el odio y lastimando la cordialidad.

Se ignora que el diálogo es la vía de la distensión.

1. En la edición de este año del Foro Económico Mundial de Davos, el lema de la reunión es “El espíritu del diálogo”. Tristemente, como su antecesor, la mandataria parece carecer de una visión estratégica con su actitud aislacionista y optó por no asistir. Desprecia otra oportunidad de interactuar, en esta ocasión, con 65 jefes de Estado y de gobierno, incluidos líderes del G7; 850 de los principales líderes empresariales del mundo, y empresarios de más de cien países que participarán en ese foro.

Ante las incongruencias oficialistas, la ausencia de la presidenta es consistente con su repudio al diálogo.

2. El oficialismo critica cotidianamente a la denominada era neoliberal, y declara que “no somos iguales”, pero justifican el regalo del petróleo a la dictadura cubana porque lo hacían sus antecesores y olvidan que el TLC, vigente desde1994, ahora TMEC, existe gracias a las gestiones realizadas por un presidente priísta neoliberal, Tratado que parece naufragar -en mucho- por el ambiente de inseguridad, la falta de certeza jurídica y la competencia desleal que avala el oficialismo, entorno que confirma el empresariado nacional.

La confianza para invertir en México baja como efecto del estancamiento económico, la incertidumbre política, la inseguridad traducida en corrupción, robos y extorsiones y el creciente temor a los cambios en el Poder Judicial. Empresarios nacionales consideran que no es buen momento para invertir en el país.

3. La mandataria mandó redactar una reforma electoral a modo, descalifica las propuestas del INE y de sus opositores y afirma que no se reunirá con los partidos de oposición. No le interesa aprovechar el elemento sobre el que se desarticulan los conflictos, que es la comunicación, el diálogo.

Afirma que en México existe democracia y que “es la esperanza del mundo” en materia electoral. Por ello resulta incongruente impulsar una reforma electoral.

Tristemente sólo responde a la voracidad por el poder.

Aunque “no somos iguales”, se ha propuesto reducir al mínimo la representación de las minorías y emular al PRI del siglo pasado, como partido hegemónico.

Avanza la estocada final a la democracia mexicana, dejaremos de tener elecciones libres en las que la mayoría legítima acceda al poder, se respete la representación de las minorías y sea posible la alternancia en el poder.

No convienen a nuestra democracia modificaciones al fondo de la competencia electoral que nos lleven a un régimen de partido único, resultado de elecciones “baratas”.

4. El propósito del “derecho de las audiencias” que impulsa el régimen es aplicar un mecanismo diseñado, según la mandataria, para garantizar que la gente “tenga información adecuada”. En realidad, será un instrumento de censura a la radio y la televisión abiertas contra las voces críticas. El gobierno, afectando la dignidad individual, pretende decidir qué opiniones podremos ver o escuchar. Es oportuno recordar que la soberanía y la integridad empiezan en el derecho de las personas a decidir cómo ser; qué decir, escribir, escuchar, leer y pensar.

La libertad plena es un valor irrenunciable.

La censura ya se aplica a medios y periodistas en todo el país, como en los gobiernos autoritarios.

5. El oficialismo sigue distrayendo a la opinión pública para encubrir delicados temas tales como el denominado Huachicol Fiscal, La Barredora, el Tren Interoceánico y la alerta de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos por acciones militares. Alerta que parece respuesta a la falta de “resultados tangibles y verificables” en la lucha contra el narco.

Un gobierno responsable y comprometido con su país distiende la polarización, en vez de provocarla, lo que implicaría suavizar conflictos, crear una atmósfera de diálogo y fortalecer la cultura de la paz.

* El autor es abogado, negociador y mediador

X: @Phmergoldd

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Cortesía de El Economista



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