
El compromiso por la niñez no puede ser secundario, establece el Reporte sobre la familia en México 2025. Niños y adolescentes en la frontera del futuro emitido por el Centro de Estudios de Familia, Bioética y Sociedad (Cefabios) de la Universidad Pontificia de México.
El documento contiene diez trabajos realizados por investigadores del Centro y de varias instituciones de educación superior de Argentina –país invitado en 2025–, que recopilan, evalúan y disciernen diversos estudios realizados por distintas instancias nacionales e internacionales que promueven y defienden los derechos de las infancias y adolescencias.
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“El reporte presentado esta mañana confirma, lamentablemente, la fragilidad en que se encuentra la salud, la educación, las relaciones familiares, el respeto a los derechos de las infancias y adolescencias en ambos países”, consigna un comunicado de la institución.
En su presentación, el doctor José Guillermo Gutiérrez Fernández, director del Cefabios, reafirmó que el estudio de la situación de las infancias y adolescencias “ofrece el material necesario para trazar proyectos que permitan en el futuro concretar la justicia de manera efectiva”.
“Implica asumir el reto de introducirnos en una sociedad repleta de contradicciones, que obliga a sumar los esfuerzos de la reflexión, para incidir en la generación de políticas públicas responsables”, expresó.
Sobre el embarazo
El reporte abre con el artículo de la maestra Isis Pérez, “Protección selectiva: las grietas legales entre el inicio y el premeditado final de la vida”, que insta a una responsabilidad legislativa que equilibre los derechos de la mujer embarazada con los del ser humano que lleva dentro.
Este estudio señala ciertas lagunas legales que por una parte protegen ciertos derechos patrimoniales del nasciturus (nonato), mientras que las normas penales desprotegen su vida en el afán de favorecer los derechos sexuales y reproductivos de la mujer.
Rezagos en salud
Por su parte, Carlos Alberto Morales Peña presenta una serie de datos y estudios que evidencian cómo el Estado contraviene responsabilidades en materia de salud con la población, en particular con las infancias y adolescencias del país, lo cual deja a México muy lejos de los referentes constitucionales y de organismos internacionales.
“La falta de presupuesto, medicamentos, atención temprana, políticas enfocadas a estos grupos etarios, acceso a una mejor alimentación, educación sexual y asistencia psicológica y psiquiátrica, entre muchos otros, nos deja un sistema fragmentado e insuficiente, concluye el ‘artículo ‘Derecho a la salud en niños y adolescentes en México’”, del doctor Morales.
Educación y derechos humanos
La maestra Andrea Diego Armida, en “Derecho a la educación en México“, hace ver con datos de organismos nacionales e internacionales que el sistema educativo nacional en lugar de fortalecer las capacidades de los alumnos, ofrece una serie de carencias, violencia e irresponsabilidad que perpetúan el estado de desigualdad que ha vivido nuestra sociedad.
El estudio también analiza la situación de los niños que quedaron en la orfandad tras la pandemia de Covid-19, o afectados por el divorcio de sus padres; se abordan también aspectos relacionados con identidad de género y los derechos de las infancias.
Urge a revalorizar el sentido profundo de educar para centrar esta labor en la dignidad de la persona, la participación de la sociedad civil y el fortalecimiento de los vínculos entre la legalidad y la realidad educativa del país.
“Vivir en familia en el contexto pospandémico. Sobre el derecho de los niños a la protección contra la separación de sus padres”, es el tema que nos ofrece la maestra Tania Guadalupe Yáñez Flores.
Resalta la ausencia de una política integral que haga frente a las carencias sufridas por la población infantil y adolescente que quedó en orfandad después de la pandemia de Covid-19, pese a que México fue uno de los países donde este fenómeno se presentó con mayor frecuencia en la región de América Latina.
Existe el riesgo de que estos niños y niñas queden como una generación abandonada.
Por su parte, la doctora Ana Ramírez Valencia revisa las formas de cómo el divorcio puede vulnerar el derecho humano de los niños a vivir en una familia estable, que los proteja y les brinde afecto.
Si bien el estudio reconoce que el divorcio es legítimo e incluso necesario en ciertos casos, en México no existen mecanismo eficaces para prevenir la separación de los cónyuges y que prioricen el interés superior del niño para brindar medidas para contener los daños colaterales. Se priorizan las demandas y derechos de los adultos en lugar de promover soluciones centradas en el interés superior del niño; las dinámicas de conflicto se perpetúan con efectos nocivos para el infante, cuando se debería buscar una convivencia pacífica y sana. El divorcio acelerado es una muestra de esta omisión institucional.
María Sierra Pacheco, en “Identidad de género”, estudia con gran detalle el lenguaje legista sobre el concepto positivo de “identidad” y sus repercusiones, consistente con el discurso de los Derechos Humanos y la protección de la persona. Sin embargo, advierte que no sólo se limita a ello, también es una cuestión de justicia, bienestar, ética, subjetividad y desarrollo humano que se debe considerar, para lo cual ofrece información abundante.
Cortesía de El Economista
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