Así es la técnica Fiorelli que permitió realizar en Pompeya los famosos calcos de los cuerpos sepultos por la lava

Fue una de las mayores catástrofes de la Antigüedad. La erupción del Vesubio en el año 79 d.C. sepultó la ciudad de Pompeya bajo una densa capa de ceniza y material volcánico que la preservó durante siglos. De las víctimas humanas que perecieron en la catástrofe, en el registro arqueológico solo se preservaron sus restos esqueléticos. Fue gracias a una innovadora técnica desarrollada en el siglo XIX que los arqueólogos pudieron resucitar, mediante la elaboración de calcos tridimensionales, las formas exactas de los cuerpos de quienes perecieron en el desastre. Te contamos cómo nació la técnica ideada por el arqueólogo napolitano Giuseppe Fiorelli (1823-1896).

El contexto físico: huesos y vacíos en la ceniza

Cuando dieron inicio las primeras excavaciones sistemáticas en Pompeya, los arqueólogos se encontraron con que los cuerpos de las víctimas de la erupción pompeyana habían dejado impresiones en las capas endurecidas de ceniza y lapilli. El material volcánico que había cubierto la ciudad, con el tiempo, se consolidó y formó una matriz compacta que conservó tanto las estructuras arquitectónicas y los objetos cotidianos como los vacíos producidos por la descomposición de los cuerpos orgánicos atrapados en la lava. Este fenómeno sirvió de punto de partida para desarrollar una de las técnicas más singulares de la arqueología moderna.

Calco. Imagen recortada. Fuente: Parque arqueológico de Pompeya

Giuseppe Fiorelli: el arqueólogo que creó la técnica del calco

El método que permitió realizar los calcos de Pompeya se debe a Giuseppe Fiorelli, arqueólogo italiano que trabajó como inspector de las excavaciones del yacimiento desde 1847. Además, ejerció como director entre 1860 y 1875.

Fiorelli reorganizó de manera sistemática las excavaciones de la antigua urbe de Pompeya, donde introdujo métodos científicos que marcaron un antes y un después en la disciplina arqueológica. Entre sus aportaciones más relevantes, se encuentra la identificación del potencial que ofrecían los vacíos dejados por los cuerpos humanos en las capas de ceniza endurecida.

Entre el 2 y el 5 de febrero de 1863, mientras se desarrollaban las excavaciones en el Vicolo degli Scheletri (Callejón de los esqueletos), Fiorelli y su equipo identificaron una serie de cavidades en la ceniza consolidada que correspondían a cuerpos humanos. Aunque las partes blandas se habían descompuesto por completo, los cadáveres habían dejado su huella particular en el registro.

Ante esta evidencia, Fiorelli comprendió que los espacios se podían rellenar para así recuperar para siempre la forma, la posición y la gestualidad de las víctimas. Este hallazgo marcó el nacimiento de la técnica de los calcos y supuso un punto de inflexión en la forma en que se documentaba la presencia de restos humanos en contextos de destrucción volcánica.

Calco de Pompeya
Calco. Detalle del rostro. Fuente: Parque arqueológico de Pompeya

¿En qué consiste la técnica Fiorelli?

La técnica Fiorelli se basa en un principio simple, pero de extraordinaria eficacia. Aprovecha los vacíos naturales creados por la descomposición de los cuerpos en el interior de la ceniza endurecida, que actúa como un molde negativo. A través de pequeños orificios practicados en la superficie, se vierte una mezcla líquida de yeso y agua hasta rellenar por completo el espacio. Una vez endurecido el material, se retira progresivamente la ceniza circundante. De este modo, se obtienen figuras tridimensionales que reproducen con gran fidelidad la postura, el volumen corporal e incluso los pliegues de la ropa de los invividuos.

La información que revelan los calcos

Los calcos obtenidos mediante esta técnica no solo sirven para recuperar, de algún modo, la presencia física de los muertos en la tragedia, sino que también aportan información de enorme valor histórico, antropológico y social. Permiten observar los gestos, la adopción de actitudes defensivas y las posiciones de huida, que ofrecen una imagen más directa del impacto humano de la erupción. Además, puesto que algunos calcos conservan huellas de tejidos, cinturones o calzado, ofrecen datos útiles para reconstruir aspectos de la vida cotidiana y la indumentaria de los habitantes de Pompeya.

Calco
Calco. Fuente: Mentnafunangann/Wikimedia

Una técnica que bascula entre la ciencia y la emoción

Desde el primer momento, los calcos generaron una profunda impresión tanto en el ámbito académico como en el público general. La exposición de estas figuras humanas transformó la percepción de Pompeya, pues consiguieron poner rostro y cuerpo a una tragedia histórica. De este modo, los calcos se convirtieron en testimonios materiales de gran fuerza narrativa que conectaban el pasado y el presente, la ciencia y la memoria, la investigación y la emoción.

La continuidad del método en el siglo XX

La técnica desarrollada por Fiorelli siguió utilizándose en las décadas siguientes. Durante el siglo XX, sobre todo bajo la dirección de Amedeo Maiuri, se realizaron numerosos calcos que hoy forman parte del conjunto más conocido del yacimiento. Uno de los ejemplos más célebres lo protagoniza el Orto dei Fuggiaschi (el Jardín de los fugitivos), donde se documentaron trece individuos que intentaban huir de la ciudad. Estos calcos consolidaron la técnica como una herramienta fundamental en el estudio arqueológico de Pompeya.

Con el paso del tiempo, también se hicieron evidentes los límites del método tradicional, en especial en lo relativo a la conservación del yeso. Por ello, en las últimas décadas se han aplicado tanto mejoras técnicas y materiales como métodos no invasivos. El uso del escaneado tridimensional y de otras tecnologías digitales, por ejemplo, permite documentar las formas de los cuerpos con gran precisión, preservando tanto las figuras como los vacíos originales que aún permanecen sin rellenar.

Técnica Fiorelli
Técnica desarrollada por Fiorelli. Fuente: U. Cesino/Parque arqueológico de Pompeya

Un legado científico para el estudio del pasado

En la actualidad, se conservan más de un centenar de calcos humanos y animales realizados con la técnica creada por Fiorelli. Más de un siglo después de su creación, estas piezas han trascendido su carácter arqueológico para convertirse en la huella física y emocional de quienes vivieron y murieron en la antigua ciudad de Pompeya.

Referencias


Cortesía de Muy Interesante



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