Durante décadas, un conjunto de extraños objetos de hueso permaneció en cajas polvorientas en un museo del sur de Brasil. Para muchos, eran meras “varas” sin mayor interés arqueológico. Pero lo que parecía irrelevante ha resultado ser una prueba asombrosa: algunas de las herramientas más antiguas del mundo para cazar ballenas. El hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, desvela que los pueblos constructores de sambaquis (montículos de conchas prehistóricos) en la región de Babitonga Bay, en el estado de Santa Catarina, ya practicaban la caza activa de ballenas hace 5.000 años.
Este descubrimiento no solo adelanta en mil años la fecha más antigua conocida de caza de ballenas, hasta ahora atribuida a culturas del Ártico y del norte del Pacífico. También cambia radicalmente nuestra percepción sobre las capacidades tecnológicas, económicas y simbólicas de estas sociedades suramericanas del Holoceno.
Un archivo oculto en cajas de museo
Todo comenzó con una visita aparentemente rutinaria al Museu Arqueológico de Sambaqui de Joinville. Allí, un equipo internacional de arqueólogos liderado por Krista McGrath y André Carlo Colonese, de la Universitat Autònoma de Barcelona, revisaba antiguas colecciones en busca de indicios sobre la pesca prehistórica. Lo que encontraron fue mucho más valioso.
Dentro de varias cajas etiquetadas genéricamente como “objetos de hueso” o “restos de ballena”, emergieron piezas alargadas, talladas, con formas cónicas y encajes elaborados. No eran simples adornos: eran partes frontales de arpones compuestos. Un tipo de herramienta asociada a la caza activa de animales marinos de gran tamaño, como los cetáceos. Su tamaño, forma y materiales apuntaban claramente a un uso especializado.
Pero faltaba la prueba clave: saber de qué animales provenían los huesos. Para resolverlo, el equipo aplicó una técnica molecular de vanguardia conocida como ZooMS, capaz de identificar especies a partir de las proteínas del colágeno. Los resultados confirmaron que los arpones estaban hechos con huesos de ballena franca austral y ballena jorobada, ambas especies que aún hoy se observan en aguas brasileñas durante sus migraciones invernales.

Una tecnología sofisticada y peligrosa
El hallazgo va mucho más allá del uso de restos de ballenas varadas. La morfología de los arpones indica una intención clara de caza activa: piezas que encajaban en astas de madera, posiblemente con líneas de fibras vegetales o vejigas infladas para impedir que la presa se hundiera tras el impacto. Es decir, una tecnología desarrollada para atacar animales de gran tamaño en el mar abierto desde canoas rudimentarias.
La datación por radiocarbono de varios de estos objetos los sitúa entre los años 4.970 y 4.710 antes del presente. Esto los convierte en los instrumentos de caza de ballenas más antiguos del mundo con una función tan específica y reconocible. Junto a ellos, los arqueólogos encontraron restos óseos con marcas de corte, piezas decoradas y artefactos funerarios fabricados con huesos de cetáceo, todo lo cual refuerza la interpretación de una relación profunda y activa entre estas comunidades y las ballenas.
Cultura marítima avanzada en Sudamérica
Durante mucho tiempo, los sambaquis del litoral brasileño fueron interpretados como simples vertederos de mariscos. Sin embargo, investigaciones recientes revelan que eran centros complejos: lugares de habitación, entierro, rituales y almacenamiento. La caza de ballenas añade ahora un nuevo nivel de sofisticación a esa ecuación.
Lejos de ser cazadores ocasionales de animales varados, los pueblos de Babitonga Bay desarrollaron un conocimiento detallado del comportamiento estacional de las ballenas, especialmente la ballena franca austral, que se acerca a la costa para reproducirse en aguas tranquilas. Estas condiciones hacían viable la caza con embarcaciones y armas rudimentarias, lo cual exigía planificación, cooperación y valentía.
Además, la magnitud del recurso era incomparable: una sola ballena podía proveer cientos de kilos de carne, grasa y hueso. La grasa se transformaba en aceite para iluminación y conservación; los huesos, en herramientas, adornos y posiblemente estructuras. El valor alimenticio, ritual y material de un cetáceo era tan alto que es probable que su captura generara celebraciones comunales y prestigio social.

Un legado silencioso rescatado del olvido
La historia de estos arpones es también una historia de pérdida y recuperación. Los objetos fueron recolectados entre los años 40 y 60 del siglo XX por el aficionado Guilherme Tiburtius, cuando muchos sambaquis eran destruidos para extraer cal destinada a la construcción. Sin estándares científicos modernos, pero con intuición preservacionista, Tiburtius rescató más de 9.000 piezas, muchas de las cuales acabaron almacenadas sin clasificar en el museo de Joinville.
Décadas después, gracias a técnicas analíticas contemporáneas y a una relectura arqueológica más abierta, esos “palos” aparentemente inofensivos han demostrado ser claves para entender una faceta desconocida de las culturas costeras suramericanas. Más aún, han reabierto el debate sobre la evolución global de la caza de ballenas, hasta ahora centrado en las culturas árticas.
El estudio no encontró marcas directas de impacto de arpón en huesos de ballenas, lo cual sería una prueba definitiva. Pero la convergencia de factores —tecnología especializada, restos óseos, evidencias funerarias, contextos cronológicos coherentes— es tan sólida que muchos expertos consideran que estamos ante un cambio de paradigma.
¿Una historia más amplia aún por contar?
Este descubrimiento plantea preguntas nuevas: ¿Cuánto tiempo duró esta tradición de caza de ballenas? ¿Se extendió a otras regiones del Atlántico sur? ¿Qué papel jugaron las ballenas en la cosmología y organización social de estos pueblos? Lo que está claro es que el mito del cazador tropical inofensivo se desmorona. Las costas del sur de Brasil albergaron comunidades capaces de enfrentarse al animal más grande del planeta con inteligencia, coraje y tecnología.
Y quizás, como sugiere el artículo, muchas otras piezas de este rompecabezas histórico siguen esperando en cajas olvidadas de museos, listas para contar historias que aún no hemos querido escuchar.
Referencias
- McGrath, K., Montes, T.A.K.d.S., Fossile, T. et al. Molecular and zooarchaeological identification of 5000 year old whale-bone harpoons in coastal Brazil. Nat Commun 17, 48 (2026). doi:10.1038/s41467-025-67530-w
Cortesía de Muy Interesante
Dejanos un comentario: