Por Horacio Rivera
La moral en un ejército es absolutamente crucial. No es solo el “ánimo”; la moral influye directamente en la eficacia militar, la cohesión y la capacidad de resistencia. En la guerra que comienza a librarse en Medio Oriente, la moral de los ejércitos en conflicto pareciera muy distinta. A los gringos los mueve la idea de recuperar la grandeza perdida. A los iraníes, además del nacionalismo, los mueve la fe
Según los cálculos de Donald Trump, cuatro semanas de guerra serán suficientes para doblegar al régimen iraní. ¿Será? Ya se vio que Irán no es Venezuela. Irán respondió con una fiereza inusitada los ataques del ejército gringo y del israelí. En unas cuantas horas se despachó bombardeando bases militares gringas ubicadas en distintos países de Medio Oriente. La combinación de muertes de militares gringos, los incidentes en las bases y los ataques rabiosos a instalaciones aliadas podrían tener un impacto poderoso en la moral del ejército norteamericano. Según los dichos iraníes, hay más de doscientos soldados gringos heridos. Hay también aviones derribados (por ejemplo, tres F-15, en un incidente de fuego amigo). Inclusive, se especula que el mítico portaaviones Abraham Lincoln, tuvo que salir huyendo por las aguas del Golfo Pérsico, luego de que 4 misiles balísticos, lanzados por la Guardia Revolucionaria Iraní, lo alcanzaran. El armamento de la Guardia Revolucionaria Iraní es mucho más letal y efectivo de lo que muchos suponían.
La Moral
Podría decirse que el alma de un ejército es su moral. Es la fuerza que lo motiva y lo lanza a la lucha. Napoleón Bonaparte, el enfant terrible de la guerra, consideraba que para un ejército la moral es más importante que la cantidad de soldados o incluso que el armamento. A Napoleón pertenece aquella frase de “En la guerra, lo moral es a lo físico como tres es a uno”. Sería muy pronto para decir que existe una medición oficial de la moral del ejército gringo. Pero las muertes de compañeros, ataques directos contra bases y el riesgo constante de que un misil caiga del cielo o, que un dron explote, generan un estrés emocional tremendo entre los soldados. A eso habría que añadir el hecho de que Trump no ha sido perfectamente claro respecto a qué busca con su campaña en Medio Oriente. Aunque ha marcado los objetivos del ataque, su estrategia cambia o se contradice cuando tiene que salir a dar explicaciones frente a la prensa. Lo que crea muchas dudas. Bienvenida la desconfianza. ¿Quién estaría de acuerdo en que un hijo suyo se involucrara en una guerra, sabiendo que el Líder Supremo de las Fuerzas Armadas de su país no está seguro de por qué se está peleando? Hay, eso sí, la idea impulsada por el propio Trump y sus ideólogos de que Estados Unidos debe recuperar la grandeza perdida: “Make America Great Again”(haz que Estados Unidos vuelva a ser grande).
Pero no todos le tienen fe en que la grandeza volverá. Una encuesta realizada por de la CNN al siguiente día del ataque a Irán, plantea que seis de cada diez gringos no aprueban el bombardeo. Además la mayoría están seguros de que la guerra durará más de cuatro semanas (sólo Trump y Marco Rubio, su secretario de Estado, creen que su terrible ocurrencia durará un mes). Son muchos factores que poco a poco pueden influir en la moral del Ejército gringo. Además se espera que ocurran ataques terroristas en ciudades norteamericanas. Si eso sucede la presión de los medios y la opinión pública sobre el ejército de Trump se tornará aun más difícil de soportar.
Moral divina
¿Cómo se sentirá un soldado iraquí después de haber visto que su ejército está metiendo en serios problemas al que se supone que es el ejército más poderoso del planeta? ¿En qué nivel está su moral? No hay que olvidar que el ataque a Irán y el asesinato del Líder Supremo de Irán, Alí Jameneí, ocurrió precisamente en el inicio del ramadán. El ramadán es un mes sagrado para el Islam. Un mes en el que los musulmanes, sin importar si son sunitas o chiitas, celebran el ayuno y la purificación del cuerpo. Un mes en el que espiritualmente permanecen más unidos que nunca. Suena temerario, por no decir estúpido, atacarlos cuando su moral está, literalmente, por los cielos. Un momento en el que existe una alta motivación ideológica y nacionalista. Sólo así se puede explicar una respuesta tan rabiosa como la que recibieron los gringos. Esa moral, imbuida de fe y determinación, es la que ahora inspira al ejército iraní a responder con toda su furia. Cuanto mayor sea el daño provocado al enemigo, mayor será la victoria. Ya por ahí, uno de tantos grupos extremistas islámicos declaró que esta guerra no se va a pelear en Irán, sino en cada una de las casas de los gringos. Sí. La amenaza suena aterradora. Después de lo que se ha visto, sería un error muy grave pensar que sólo es propaganda
¿Lobos o corderos?
Históricamente, el ejército gringo ha encontrado mil y un maneras para sostener la moral de sus combatientes. Durante la guerra de Corea, Washington tuvo la idea de enviar a la mismísima Marlyn Monroe al frente de batalla para entretener a las tropas. Durante cuatro días, la rubia de oro, cantó, bailó y, casi se encueró, frente a más de diez mil soldados. Muchos de ellos hartos y desmotivados para continuar peleando una guerra que ni siquiera era suya. Y que al final dejaría más de dos millones de muertos entre civiles y militares. Alejandro Magno, rey de Macedonia y uno de los conquistadores más feroces de la historia, cuando hablaba de la moral de un ejército, solía decir que él no temía a un ejército de lobos comandado por un cordero; a lo que le tenía terror era a un ejército de corderos comandado por un lobo. ¿Y Trump es lobo o cordero? La historia responderá.
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