De Frente Y Claro

Carlos Águila Franco

¡FELIZ DÍA DEL MAESTRO!

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Sin lugar a dudas, para toda sociedad la educación de sus integrantes es de vital trascendencia, ya que el carecer de ella frena toda posibilidad de desarrollo.

En nuestro país, si bien se han hecho esfuerzos para combatir el analfabetismo, que era muy alto, no se ha llegado aún, al nivel que deberíamos tener como el gran país que es México. Particularmente durante la administración nefasta de López (2028-2024) y la actual, que inició el 1 de octubre del 2024, los niveles de educación no han sido muy destacados a nivel mundial. 

Es por ello, que se debe hacer un mayor esfuerzo para que la educación, que tanto cuesta otorgársela gratuitamente a todos los estudiantes de primaria y secundaria a nivel nacional, salga de ese bache no solamente en cuanto a sus niveles académicos, sino en que lográsemos ese sueño de que, en nuestro querido México, nadie se privara de saber leer, escribir, utilizar las matemáticas, ya que eso los relega y muchas de las veces, son motivo de discriminación y marginación. 

Esto lo menciono en este 15 de mayo, día del maestro, porque son la pieza fundamental para que el aprendizaje funcione. Aunque desafortunadamente, no sé si será la falta de vocación en las nuevas generaciones de maestros, o la mala influencia de partidos como Morena, a través de la CNTE, que más le interesan marchas, plantones y paros, que nuestros niños y jóvenes aprendan y se superen, pero el nivel de la educación ha disminuido. 

Felicito con mucho respeto y admiración a todos aquellos maestros que, SÍ LO SON, aquellos que se esfuerzan porque sus alumnos aprendan y no simplemente pasen un curso o de año.

Para los que solamente van a cubrir un horario y a cobrar, NO LOS FELICITO; y, antes al contrario, LES EXIJO, que cumplan con la más bella vocación que es ser maestro, educar, enseñar a nuestros niños y jóvenes, que son el futuro de este país. 

Comparto con ustedes mis amables y estimados lectores, los recuerdos que a través de mi formación educativa de quienes fueron algunos de mis profesores. Para no solamente recordarlos, sino agradecerles siempre, que se preocupaban porque nuestra formación fuera sólida. 

Cómo no recordar que en mi querida Prepa 6, la fortuna de que Foylán López Narváez (Q.E.P.D.), me diera clase de Sociología, pero sobre todo haber compartido con él a través de sus narraciones en clase, el proceso cuando les quitaron el periódico Excélsior en 1976, del cual era integrante Don Froylán. 

Qué decir de la gran Facultad de Ciencias  Políticas y Sociales en nuestra amada UNAM, con profesores como Juan María Alponte, Miguel Barbachano, Julio Scherer, Alberto Dallal, Don Fernando Benítez, Raúl Cardiel Reyes, quien por cierto, en alguna ocasión platicando con mi respetado amigo y exjefe, que en paz descanse, Don Amado Treviño Olivares, me comentaba que Raúl Cardiel había sido su profesor en San Luis Potosí, cuando Amado cursaba la carrera de Derecho, son de esas coincidencias de la vida.

Un gran orgullo todos ellos, pero mayor satisfacción personal de los que fueron tus profesores y con quienes posteriormente se dio no solamente una relación profesional sino de amistad como Enrique Pérez Quintana, Armando Carrillo Lavat (quien lamentablemente falleció hace unos días) y el Doctor Antonio Delhumeau (que falleció en el 2010), quien fue Director de la FCPYS, y en 1995 que publique mi primer libro, titulado “1995 La Realidad de los Partidos Políticos”, fue uno de los presentadores, junto con Enrique Pérez Quintana, quien fuera secretario académico de Ciencias Políticas, lo cual me llenó de un gran orgullo. 

Muchos maestros tuve, a todos les agradezco sus conocimientos, pero a los que he mencionado, fueron más que profesores, amigos. Y no podía faltar el prietito en el arroz, como Miguel Ángel Granados Chapa, que, en todo el semestre, nunca fue a dar clase, mandaba a su adjunto. 

Sin olvidar a quienes también fueron mis maestros en la práctica diaria del periodismo, como Don José Carlos Robles Montaño y Don Amado Treviño Olivares, que en paz descansen y a quienes siempre llevaré en mi mente, alma y corazón, con un enorme agradecimiento.

Finalmente, estimados lectores, lo que aprendiste con tus maestros es lo que demuestras en tu vida profesional y personal. Seguro estoy que no los he defraudado, así como no lo he hecho, ni lo haré jamás, con las escuelas e Instituciones donde me forme profesionalmente, así como a mis padres, Amparo y Mariano, agradeciéndoles enormemente los principios y valores que me enseñaron.

Gracias a ellos, sigo ejerciendo esta bella profesión que es el Periodismo y la Comunicación, que parecieran ser lo mismo, pero tienen cada una sus funciones importantes en la sociedad. 

Sin declinar, siempre luchando y aportando en favor de la Libertad de Expresión. Con el paso de los años, he aprendido a ser tolerante, pero sigo siendo firme en ser fiel en lo que pienso y en lo que creo. Porque si hoy cambiara, o renunciara, a mi forma de pensar y a defender en lo que he creído siempre, mi vida no habría tenido ningún valor, ni razón de ser, o comenzaría, a partir de este momento, a no tenerlo. 

Solo me resta decirles ¡FELIZ DIA DEL MAESTRO!

Editorial | Carlos Águila Franco



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