Gobernadora Ingobernable

Por Horacio Rivera

Las rabietas y los señalamientos de la presidenta Sheinbaum en contra de Maru Campos, han convertido a la gobernadora de Chihuahua en el centro de la agenda política nacional. Cosa que Maru ha aprovechado para posicionarse en medios y redes como perseguidora de mañosos y férrea luchadora contra la corrupción

Hace unas cuantas semanas, pocos sabían quién era Maru Campos, comparado con el número de mexicanos que hoy saben que se trata de la gobernadora de Chihuahua caída en desgracia. El intento por parte del gobierno y de Morena de sentarla en el banquillo de los acusados, le ha dado a la gobernadora una enorme exposición, una exposición que envidiaría cualquier candidato en campaña. Tan pronto como subieron de tono las acusaciones de la presidenta y de todo el aparato morenista, Maru se apersonó en la Ciudad de México para iniciar su “tour de medios”. Se dejó ver en cuanto programa la invitaron. Todos querían hablar con ella. Era la nota del día y de la semana. Sonriente, franca, güera de rancho, pasada de peso. Tanto Maru, como los panistas que la asesoran, han construido un personaje al vapor. Por un momento Maru ha dejado de ser la gobernadora, para convertirse en la personificación de la mujer norteña, franca y aventada, la cual lucha por la justicia. De un día para otro y con la ayuda involuntaria de sus detractores, la gober se apoderó de la agenda política, alentada por las insinuaciones y bravatas de Sheinbaum. Y para suerte de Maru, frente a ella está otro gobernador. El corrupto, el narco, el impresentable. El señalado y acusado por los gringos. En efecto, ahí está Rocha Moya como una especie de as bajo la manga. Para que cada vez que el morenismo ataque o amenace con buscar un juicio contra Maru, ésta les eche en cara que a ella la persiguen por hacer “bien su chamba”, mientras que a Rocha Moya lo protegen aun sabiendo que tiene pacto con la maña. Por ahora, en la narrativa, Maru lleva las de ganar. 

Posicionamiento

Como cabría esperar, el PAN y el PRI, que no ven la suya desde hace mucho tiempo, hoy les brilla el panorama con Maru. No falta alguno que ya la quiere candidatear para la elección presidencial del 2030. Es muy pronto. Para ganar una elección no basta con ser famoso por un día. Hay que ser consistente a lo largo de los años. Aun así, esta es la oportunidad soñada para la oposición. Al menos para lograr lo que no se logró con la “Marea Rosa” ni con las movilizaciones fifí en el Zócalo. Es decir, contar con un opositor que represente a la clase media del país. Esa clase media que no votó por la izquierda y que la desprecia. En su momento ese férreo opositor del gobierno pudo haber sido Grecia Quiroz, la viuda de Carlos Manzo, el alcalde asesinado en Michoacán. Pero a Grecia le faltó ambición y carisma para echarse al pueblo a la bolsa. El caso de Maru es distinto. Estamos hablando, no de una alcaldesa, sino de la gobernadora del estado más grande del país. Alguien que se ha posicionado en las redes y los noticieros, no sólo como perseguidora a la maña, sino como combatiente de la corrupción. Y si a eso le agregamos una buena dosis de victimismo femenino y el respaldo del gobierno gringo, Maru se está convirtiendo en un serio dolor de cabeza para el gobierno. Lo bueno es que ya dijo que está cansada, por lo que no pretende seguir en la polaca una vez terminado su mandato en Chihuahua. Eso dicen todos hasta que, quienes los rodean, les envenenan el oído y los convencen de que poseen todas las cualidades para ser presidentes de la República. Mala cosa.

Marchas

Y precisamente en la semana en la que Maru se presentó a declarar en la Fiscalía General de la República, la presidenta Sheinbaum tuvo a bien anunciar con bombo y platillo que el domingo 31 de mayo daría “su informe”de dos años de gobierno. Sí, en el Zócalo de la Ciudad de México. Según palabras de Sheinbaum, no sólo se trata de una manifestación para cacarear los “logros”del bienestar, sino una marcha en contra del gobierno gringo. De nueva cuenta la presidenta planea sacar a ese porro que lleva dentro. Ese porro que arregla las cosas con movilizaciones y discursos incendiarios. Eso si los maestros del CNTE, que ya fueron apaleados y gaseados hace unos días por la policía de la Ciudad de México, no intentan bloquear el paso al Zócalo de los simpatizantes de la transformación, incluido el ejército de acarreados. Se supone, según los planes de la presidenta, que la marcha multitudinaria a la que ha convocado, no sólo tendrá lugar en la Ciudad de México, sino en los 32 estados de toda la República. Por supuesto también en Chihuahua. Con ello, de nueva cuenta la gobernadora tiene ante sí la oportunidad de sacar raja política a costa de la desesperación del gobierno federal. Por lo pronto el PAN ya organizó su movilización, este sábado en Chihuhua, para apoyar a Maru. Luego del show-comparecencia de Maru en la Fiscalía General de la República, todo indica que la plaza en Chihuahua se va a llenar. Muy distinto a la marcha que Morena organizó hace unas semanas, precisamente en Chihuahua, para emprenderla contra la gobernadora. Aquella marcha fue un petardo que nunca explotó. Nada más llegaron dos mil personas de las doscientas mil que se esperaban. Lo de Maru podría ser una llamarada de petate, algo pasajero que terminara desplomándose debajo de un nuevo escándalo, aun más estridente. Lo que no se puede negar es que su caso ha despertado la simpatía de mucha gente que cree que, aunque la gobernadora cometió un delito, el fin justificaba los medios utilizados. Gente que aplaude su decisión de dar la cara para enfrentar todo el poder de un gobierno que ha terminado por decepcionar a muchos. Hoy, meterse con Maru es meterse con los gringos.



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