Permiso Para Morir

Por Horacio Rivera

La eutanasia es el derecho de cualquier ser humano, en situación de enfermedad terminal, a morir asistido por un médico. ¿Pero existe algo parecido a la eutanasia para alguien que, aunque estando sano físicamente, ha decidido quitarse la vida?

Ver a mamá ahí tendida en una cama de hospital en medio de delirios y gritos de dolor ha sido una de las cosas que más enseñanzas me han traído. Aprendí que eso de que morimos como vivimos, a veces no es del todo cierto. Y que morir sin sufrimiento, con dignidad, es algo a lo que todos deberíamos tener derecho. No sólo es duro para el paciente, sino también para aquellos a quienes les importa. A la mayoría de la gente le entusiasma hacer planes para la vida, pero a pocos les causa el mismo entusiasmo planear cómo desean que sea el momento de su muerte. Morir es algo que, al menos en la cultura occidental, es visto como una tragedia irreparable. Un mal necesario que debe evitarse durante el mayor tiempo posible, hasta que no haya otra salida. En Occidente la muerte no se entiende como algo opcional; de ahí que el suicidio se perciba como un crimen. Aunque para muchas personas ese crimen represente la liberación de todos sus problemas y penurias. Al menos todos los que tienen que ver con el mundo material. Si a mí me hubieran dicho que mamá tenía la opción de irse sin sufrimiento, habría considerado la posibilidad seriamente. 

Pero la eutanasia es ilegal en México. Ningún médico, aunque tenga bajo su cuidado a un paciente terminal con un profundo deterioro físico, puede terminar con su vida. De hacerlo, podría enfrentar cargos por homicidio. Así que el moribundo debe esperar en medio de su terrible agonía, hasta verse vencido por la muerte. En los países donde se practica la eutanasia existen dos formas de dejar este mundo. Ya sea con la ayuda de un médico, quien se encarga de suministrar al paciente una serie de drogas, además de supervisar paso a paso el proceso fatal. La segunda forma es que el médico le dé las drogas al paciente y sea éste quien las consuma. En ambos casos el fin es el mismo, pero entre una cosa y la otra hay una enorme diferencia. En el segundo caso el responsable de su muerte es el propio paciente. Se trata de un suicidio asistido. Tan sólo mencionar la palabra suicidio levanta sospechas y reflexiones de toda clase. ¿Es legal que alguien ayude a otro a quitarse la vida cuando sabe que éste nunca más podrá mejorar su condición? ¿Es un acto de humanidad evitar el sufrimiento de un moribundo precisamente con la interrupción de su existencia? 

Morir en paz

Si eso es difícil de contestar sólo habría que preguntarse si es aceptable que un médico o un familiar o un amigo le ayude a alguien a morir cuando se encuentra en perfectas condiciones físicas. Hablamos de alguien que no se haya tendido en la cama de un hospital con delirios y dolores insufribles. Alguien que, como muchos, un día se siente abrumado por sus circunstancias. Al tal grado, que ya no encuentra en este mundo una motivación para seguir en él. ¿Se le debería negar el “derecho al suicidio”, por ejemplo un anciano con alguna discapacidad o una depresión aguda, que lo único que anhela es dejar de ser una carga tanto para él mismo como para aquellos que lo rodean? ¿El Estado tendría el deber de apoyarlo en su determinación? Cierto es que cualquiera, en el momento que le dé la gana, tiene la libertad de coger un revólver y detonarlo en su cabeza. O podría escoger un puente para lanzarse de él en una hora pico. En efecto, se trata de suicidios con violencia. Cosa muy distinta sería tomar alguna droga, autorizada por un médico especialista, y quedarse cómodamente sentado en un sofá a esperar que la muerte llegue con suavidad. ¿No es eso morir en paz? ¿No es ese el tipo de muerte a la que la mayoría de gente anhela? Nos horroriza pensar que moriremos con dolor.

Ley Eutanasia

Hay intentos por parte de la sociedad civil de que la eutanasia sea legal en México, como ya lo es en algunos países europeos desde hace varios años. Asociaciones como Libertad Para Morir hacen un esfuerzo para lograr que el Congreso de la Ciudad de México, al menos, se siente a discutir si la muerte asistida es un derecho con el que los ciudadanos deberían contar. Se requieren 20 mil firmas para que la iniciativa de “Ley Eutanasia” propuesta por Libertad Para Morir sea aceptada por parte de los legisladores para su discusión. Ojalá la iniciativa pase y no sólo se aplique a nivel local, sino en todo el país. Para muchas religiones el cometer suicidio es considerado como algo indigno, un acto que sólo conlleva a un mayor sufrimiento después de morir. En el caso de la religión católica, el suicidio representa un acto grave que va contra el amor a Dios y a uno mismo. Sin embargo comprende que los problemas de salud mental, así como el dolor extremo y la confusión, reducen la culpa del suicida. Por decirlo de alguna manera, los suicidas quedan confiados a la misericordia del Cielo.

Cuando vi a mamá maquillada y arreglada dentro de su féretro me pareció hermosa. Tuve la sensación de que a pesar de las madrugadas infernales y el tormento, de algún modo había alcanzado la paz. Tuvo suerte. Hay quienes pasan meses, inclusive años, en la dolorosa espera de que llegue su hora final. Algún día encontraré a mamá. Será en otra vida y en otro cuerpo. Pero el amor y la ley que nos tuvimos serán siempre los mismos. ¿Habrá alguien en este mundo que luego de que todo le salió mal y la garra de la adversidad lo partió en dos, no haya considerado la idea de quitarse la vida? Si existe, habría que levantarle un monumento.



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