Los árboles de Jan Hendrix abrazan el barro de Francisco Toledo

Una está en el suelo y la otra, colgando de una viga fabricada expresamente para sostener su monumental peso. Las dos campanas, similares en esencia y forma, se acompañan e inauguran un espacio en el que todo lo demás juega a lo contrario: el contraste y la tensión. Esos artilugios —uno de bronce, otro de cerámica— son el punto en el que se tocan las obras del imponente artista mexicano Francisco Toledo, ya fallecido, y las de su amigo, el neerlandés Jan Hendrix, que dialogan por primera vez en la

Hidalgo ¡Tiene algo!
Hidalgo ¡Tiene algo!

Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.



Dejanos un comentario: