Son las cuatro de la madrugada y a Carlos Alcaraz, batido por Ben Shelton en los cuartos de final del US Open, lo envuelve medio centenar de periodistas en uno de los túneles de la Arthur Ashe. Hay carreras y penumbra, una montonera de cabezas y los integrantes de su equipo escuchan desde un discreto segundo plano: su agente, su técnico Samuel López, su hermano Álvaro. El partido ha terminado apenas veinte minutos antes y en la mano del tenista, sin haber pasado todavía por la ducha, quedan restos pegajosos
Fuente: El Pais (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
Dejanos un comentario:
