Durante la década de 1980, la industria automotriz en México vivió una transformación profunda, marcada por crisis económicas internas y un giro radical en la política comercial del país. Al arrancar la década, el mercado operaba bajo un modelo cerrado en el que apenas un puñado de marcas ensamblaba vehículos casi exclusivamente para el consumo interno. El llamado Decreto Automotriz -vigente desde 1962- prohibía la importación de autos nuevos armados en el extranjero y obligaba a que todo lo que se vendiera en el pa&
iacute;s se produjera localmente, con un
Fuente: El Economista (Paros). Nota agregada; el texto completo está en el medio original.
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