De Morelia a Coahuayana: 18 años del mismo desmentido sobre terrorismo

Estuve ahí. Era el primer año que decidía acudir a un acto cívico de esa magnitud junto a mi familia, en la plaza Melchor Ocampo de Morelia, a cien metros de donde estallaron los artefactos. No recuerdo un estruendo cinematográfico: recuerdo el desconcierto, la estampida sin rumbo, la ausencia total de un protocolo de evacuación, y después, horas de una autoridad que no sabía –o no quería saber– qué acababa de ocurrir frente al Palacio de Gobierno.

Hidalgo ¡Tiene algo!

Esa noche no solo estallaron dos granadas de fragmentación. Estalló también la ficción de que Morelia, y México, eran ajenos al terrorismo. Dieciocho años después, esa misma ficción sigue viva, y hoy es todavía más cínica. El expediente que nunca cerró bien Lo que siguió al atentado de 2008 fue, en muchos sentidos, peor que el propio ataque.

Hidalgo ¡Tiene algo!

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