Hay productos que compras porque tienes hambre y otros que compras porque recuerdas perfectamente cómo era tener diez años. Eso es parte de lo que está ocurriendo con los Gansitos de Snoopy: Marinela recuperó el formato de sorpresa con una colaboración de Peanuts y convirtió un pastelito que muchos consumidores conocieron durante su infancia en algo más cercano a un objeto coleccionable.
La colección, según varios medios, ha generado suficiente interés como para que algunas figuras aparezcan agotadas y también circulen en mercados de reventa.
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