Hace unas semanas me decidí por fin a tener un perrito. Contacté con una protectora y, tras una breve visita, tuve claro que uno de aquellos pobres animales se vendría a mi casa. Mientras preparaban el papeleo y el tema de las vacunas, tocaba preparar la casa para su llegada. Una buena cama, juguetes y un complemento que me parecía indispensable desde el primer momento: un robot aspirador que me permita seguir viviendo en una casa limpia.
Por mi trabajo he visto muchos robots aspiradores, de todas las potencias, con mil y una funciones diferentes, pero necesitaba uno especializado en recoger pelos de mascota y que se pudiese adaptar a mi desorden. Es ahí donde centré la búsqueda en Roborock. Hace unos meses pude probar el Roborock Saros 10 y quedé muy sorprendido. El nivel de madurez que tenía por aquel entonces, marzo de 2025, me dejó completamente asombrado.
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