Cuando comenzaba el 2026, la mayoría de los bancos centrales se encontraban en un ciclo de mantenimiento e incluso de recortes de tasas de interés, tras un repunte de inflación registrado durante el 2022 y el 2023, consecuencia de la guerra en Ucrania.
Sin embargo, el 28 de febrero de este año, el mundo encendió las alarmas ante el inicio de una serie de ataques bélicos por parte de Estados Unidos e Israel hacia Irán, lo que generó que el estrecho de Ormuz, donde pasa alrededor de 20% del petróleo y gas natural mundial, se cerrara.
Desde entonces, las miradas han estado puestas en el aumento de los precios del petróleo que por ende han generado un alza en los precios de los derivados de éste, como gasolina y diésel, en la mayor parte del mundo.
A seis meses del ataque, las hostilidades en Medio Oriente no han cedido y la inflación nuevamente ha repuntado, por lo que muchos bancos centrales han optado por mantener las…
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