La selección mexicana está en construcción. Rafael Márquez, el entrenador en jefe del equipo tricolor, ha apostado en su segundo partido en el cargo con una alineación plagada de futbolistas suplentes y que, de ser posible, están llamados a tomar el relevo generacional en los próximos tres años. Ese experimento del Káiser mexicano terminó con un empate 1-1 ante una Perú que acertó en bloquear a los mexicanos. A este marcador se le suma el 1-1 ante Colombia del pasado sábado. Nada mal para un México que intenta reencontrarse con el gol y forjar a sus nuevos talentos.
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