La palabra obesidad inunda textos médicos, periodísticos y conversaciones cotidianas, pero rara vez nos detenemos a pensar en el significado que adquiere en cada contexto. Aunque siempre han existido personas corpulentas, el tamaño del cuerpo ha significado fuerza, abundancia, belleza, exceso o enfermedad según la época y la sociedad. Lo relativamente nuevo no es la existencia de cuerpos grandes, sino su medición sistemática, la comparación entre poblaciones y la conversión de esas medidas en categorías.
En el siglo XIX, Adolphe Quetelet utilizó el peso y la estatura para describir poblaciones, él buscaba regularidades estadísticas. Décadas después, las aseguradoras descubrieron que esas medidas podían relacionarse con la mortalidad y las utilizaron para estimar el riesgo esperado de una persona a partir de la experiencia de un grupo. Ya entrado el siglo XX, la práctica médica incorporó esas clasificaciones para evaluar pacientes y decidir cómo intervenir en cada uno de ellos.
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