El licuado de avena remojada con miel y canela aporta carbohidratos para obtener energía y fibra que favorece el tránsito intestinal y puede prolongar la saciedad. La avena también contiene magnesio, fósforo y vitamina B1; su fibra soluble, el betaglucano, puede contribuir a reducir el colesterol LDL cuando se consume regularmente en cantidades suficientes dentro de una alimentación equilibrada. La miel aporta dulzor y la canela aroma: el respaldo nutricional de esta bebida proviene principalmente del cereal.
La fibra soluble es una de las razones para incorporar avena al desayuno. Según The Nutrition Source, de Harvard, los estudios relacionan el consumo de alrededor de tres gramos diarios de betaglucano de avena con una reducción moderada del colesterol LDL. Esa cantidad corresponde al conjunto de la dieta: un vaso preparado con 40 gramos de hojuelas no garantiza alcanzarla. Para conservar la fibra de la receta, conviene licuar toda la avena y servir sin colar.
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