Sales de la ciudad y dejas atrás muchas de las cosas que hasta entonces parecían necesarias para vivir. Llegas a las montañas y, en lugar de buscar una casa, decides construirla; primero está la tierra y la madera; después encuentras botellas de vidrio que pueden convertirse en parte de las paredes y, un día, consigues 12 parabrisas de automóvil en un remate. No eran ventanas, pero podían convertirse en ellas.
La historia ocurrió en Los Hornillos, en el Valle de Traslasierra, Córdoba, según Crónicas del Cambio – De Música Rutera. Mariana Di Pascuales tenía 22 años cuando decidió alejarse de la ciudad y comenzar una vida más cercana a la naturaleza. A los 38 años vive en una casa que construyó utilizando técnicas de bioconstrucción y materiales reutilizados.
La casa comenzó a tomar forma con barro, madera y dos hexágonos
Mariana nació en Rosario y creció en Tortugas, Santa Fe. A los 22 años interrumpió sus estudios y comenzó a buscar alternativas a la vida urbana.
Lee la nota completa en Xataka.
Dejanos un comentario: