Marcela cuenta sus pasos para moverse sin tropezar, Karina calcula distancias desde una silla de ruedas y Nataly mide la glucosa de su hija desde la madrugada. Las tres historias muestran cómo la diabetes transforma la rutina, la movilidad y la economía familiar, mientras los costos del tratamiento y el acceso al seguimiento médico condicionan la vida cotidiana
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