El flamenco es libertad y Carmen, un clásico de clásicos en las bellas artes, también lo es. La historia nacida de la pluma del autor francés Prosper Mérimée y publicada en 1845 ha inspirado al teatro, la música, el cine, las artes plásticas, la danza y las diversas disciplinas y expresiones que se engloban en ellas.
La representación más famosa ha salido de la ópera: la versión de Georges Bizet de 1875 ha llegado prácticamente a todo el mundo, tanto a los escenarios como sólo en reproducciones sonoras, con piezas musicales icónicas como “L’amour est un oiseau rebelle” (“El amor es un pájaro rebelde”).
De igual forma, la danza la ha recreado con grandeza. La versión del coreógrafo Antonio Gades y el cineasta Carlos Saura dotó a Carmen de la identidad flamenca que la “devolvió al pueblo”, considerando que la historia (desde la novela) siempre ha estado ambientada en España.
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