Durante siete décadas, la Orquesta de Cámara de Bellas Artes (OCBA) ha construido un lugar propio en la vida musical de México. Especializada en el repertorio para cuerdas, la agrupación destaca en la oferta cultural del país con programas que permiten descubrir semana tras semana la riqueza sonora de los violines, las violas, los violonchelos y los contrabajos.
Para Luis Manuel Sánchez Rivas, su director artístico desde hace cuatro años, conservar ese legado no significa limitarse a interpretar el repertorio clásico que ha marcado la historia de la orquesta: también implica abrir espacio a nuevos compositores, géneros y sonoridades.
“La OCBA debe continuar por ese camino, preservando este repertorio tan querido por el público, pero también hay que darnos la oportunidad de explorar otras propuestas”, señala en entrevista con Chilango Diario.
La programación que ha dirigido durante todo este tiempo ha tratado de combinar obras emblemáticas con proyectos interdisciplinarios que incorporan danza, voces y elementos audiovisuales.
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