José Luis Caro, frutero: “para evitar que los plátanos se pongan negros rápido, no uses el frutero; sino un tupper en el refrigerador con plástico adherente”

Dejar la fruta a temperatura ambiente en un frutero parece la opción más lógica y cotidiana en cualquier cocina. Sin embargo, no todos los alimentos responden igual a estas condiciones, y el plátano es uno de los mejores ejemplos de por qué este hábito no siempre es el más adecuado. Al tratarse de una fruta climatérica, el plátano continúa madurando después de haber sido cortado del racimo.

Si permanece sobre la barra o en la mesa, en poco tiempo comienza a oscurecerse, ablandarse en exceso y perder la textura ideal para su consumo. Frente a esto, muchas personas optan por guardarlo directamente en el refrigerador; no obstante, si se mete sin protección, la cáscara se torna negra en cuestión de un par de días.

Este fenómeno tiene una explicación química muy clara: cuando el plátano está verde, concentra grandes cantidades de almidón que le dan firmeza.

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